martes, marzo 17, 2009

Una nueva visión sobre la situación de los arquitectos

Con la excusa de Bolonia - José María García del Monte.

Profesor Asociado Departamento de Proyectos Arquitectónicos de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid.
Representante en el COAM de "Somos Arquitectos"
Asambleísta del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España

viernes, marzo 13, 2009

La profesión del arquitecto tras el Decreto de Bolonia

Tras la reordenación de títulos universitarios, la carrera de Arquitectura ha quedado devaluada, no equiparada con las carreras de Ingeniería Superior.
Aquí hay una explicación más detallada, y al final un enlace para firmar en contra de esta regulación.

- Los INGENIEROS SUPERIORES, serán en adelante "MASTER EN INGENIERÍA" siendo éste el máximo grado académico que permite acceder al doctorado. Además dichos Master tendrán las atribuciones de los actuales ingenieros superiores que convalidarán su actual título por el de Master.

- Los INGENIEROS TÉCNICOS y los ARQUITECTOS TÉCNICOS serán asimilados a "GRADUADOS en INGENIERIA". Además, los Planes de Estudio de "Ingeniero de Edificación" incluyen conocimientos que invaden las áreas de nuestras atribuciones profesionales legalmente establecidas, induciendo a confusión.

- Y los hasta ahora ARQUITECTOS SUPERIORES convalidaremos el título actual, por el de "GRADUADOS EN ARQUITECTURA", es decir, no solo hemos perdido el título de Arquitecto, sino que seremos equiparados a las actuales titulaciones de Ingeniero Técnico y Arquitecto Técnico.

El documento completo está aquí, y el enlace para firmar aquí.
Gracias.

miércoles, marzo 11, 2009

Los Futures difuntos, en Granada - Gregorio Morán

A través de pierre nodoyuna descubrí a Gregorio Morán y sus Sabatinas intempestivas.
A raíz de la entrada de Amador, este texto se aparece como un adecuado anexo al mismo.

Los ‘Futuros difuntos’, en Granada, de Gregorio Morán en La Vanguardia

SABATINAS INTEMPESTIVAS

Desde que descubrí hace ya algunos años La Zaranda siento una especie de obligación cultural solidaria el buscar cada uno de sus nuevos montajes en los lugares que tenga más a mi alcance. Y como La Zaranda es un grupo teatral y me da la impresión que las contrataciones de los teatros cada vez se deben parecer más a los distribuidores de películas, hay que buscar cada representación por los lugares más peculiares de la península. Así por ejemplo, yo podía optar en enero por bellas ciudades, algo caras, como Agen, Nantes o Palma. En marzo, tendría la posibilidad de Málaga o Burgos. Pero el pasado febrero circulaban -una actuación y basta- por lugares tan opuestos como Mérida, Benavente o Granada, con un par de representaciones. Elegí Granada porque es una ciudad adorable, productora de poetas distinguidos y canallas notables ambos en cantidad llamativa. Goza de universidad postinera y sufre de derecha arrogante, tan orgullosa de sí misma que me recuerda a Oviedo en esa concepción de plaza sitiada por un mar de rojerío; pero Oviedo pierde porque no tiene río ni un paseo como el de los Tristes. Se podría hacer una tourné hispánica de ciudades conservadoras de toda la vida, que estoy seguro que prendería con gran éxito entre las nuevas clases emergentes de la Europa del Este. “Ciudades españolas de derechas fetén, con sus lugares emblemáticos”.

El azar y estar en la inopia del patriotismo hizo que la visita a Granada con el objetivo de ver el último montaje de La Zaranda coincidiera con el día nacional de Andalucía; no tenía ni idea de que era el 28 de febrero, lo admito y parto del hecho de que siempre me enfrento al 11 de septiembre catalán olvidándome de que se trata de la Diada nacional de Catalunya, porque para mí sólo evocan el comienzo de los tiempos modernos en la desgracia de Nueva York. El único 11 de septiembre catalán que recuerdo con valor histórico fue el de 1976; los demás fueron farfolla.

Tratándose de la feliz coincidencia del día de Andalucía y una representación de La Zaranda en Granada estaba convencido de que habría un derroche de entusiasmo por el grupo teatral autóctono más importante que conozco y que lleva ¡ahí es nada! treinta años dedicado a un teatro riguroso y singular; no creo que haya otro ni siquiera similar en ningún lugar de España. La Zaranda, autotitulado “teatro inestable de Andalucía la Baja”, procede de Jerez, la Andalucía occidental tan diferente, aseguran, de la oriental donde está situada Granada. Imaginaba yo que los tres diarios granadinos se disputarían la presencia de La Zaranda en la ciudad en tan magna ocasión. ¿Quieren creerme que no salió ni una puta nota de vísperas de la representación, ni siquiera reseña alguna y que el breve apunte en un diario estaba equivocado?

Probablemente hayamos entrado en un periodo cultural, por llamarlo de alguna manera, según el cual quien no paga no aparece. Y este periodismo posmoderno que hacemos, consiste en que si pagas te elaboran un bello reportaje haciéndolo pasar por propio de la casa; tanto más bello y más independiente cuanto más pagues.

La Zaranda estrenó durante dos días en Granada su último montaje -Futuros difuntos- y salió de la ciudad como había entrado; sin una reseña, una entrevista, algún artículo de opinión de los brillantes columnistas locales. Y sin embargo, hubo páginas maravillosas para la cultura homenajeada en día tan patriótico para Andalucía como el 28 de febrero. Medallas y méritos que concedían la autoridad autonómica. Y me acordaba de la escena tantas veces repetida en Catalunya de las autoridades entregando cruces de Sant Jordi o papiros de la Abadía, me da lo mismo.

¿Somos conscientes de la estafa cultural que estamos propiciando con nuestra complicidad o nuestro silencio? Nuestra complicidad, porque siempre hay algún amigo nuestro galardonado. Nuestro silencio, porque en el fondo todo el mundo espera que alguna vez quizá le toque a él.

Las culturas autonómicas, o lo que es lo mismo, eso que algunos llaman culturas nacionales subvencionadas, valen una mierda. Todas, sin excepción. Es dinero del contribuyente para neutralizar cualquier ejercicio crítico que no sea el baboseo del jijiji-jajaja, y el ¡somos la hostia! y si no somos más es porque no nos dejan. Tenemos el tejido cultural más corrupto, mediocre y servil desde los años ínclitos del franquismo. Nadie se atreverá a atajar los fondos culturales porque ahí está la imagen del poder. Lo normal de un agitador cultural en Andalucía, o en Catalunya, es que se sintiera orgulloso de poder hacer lo que quiere, porque eso ya tiene valor en sí mismo. ¿Sabe usted por qué los creadores exigen que nadie sepa cuánto les pagan? Porque eso explicaría su vileza y su descaro.

Y entonces uno entiende La Zaranda y su último montaje de Futuros difuntos. Estamos ante un teatro diferente, pensado en sí mismo; un relato brutal y estremecedor con tres actores en escena, y la colaboración abnegada de otros tres monigotes de madera. Y el uso del espacio escénico y de la versatilidad de los recursos teatrales, eso que exige a “los modelnos” de acá un derroche de medios y de ruidos para adaptar a Shakespeare al botellón y a Verdi a un lupanar. En el teatro, desde siempre, uno tiene lo que tiene y sólo la imaginación lo convierte en otra cosa.

Tres locos se constituyen en gente libre por ausencia de la autoridad. El mundo de los lúcidos y despiertos ciudadanos peleando por asumir el poder del manicomio. Un juego perverso en el que destacan los rasgos más notables de La Zaranda: el talento para sacarle a la palabra significados insólitos con tan sólo repetirla, y la trascendencia de imágenes que convierten la representación -una hora y cuarto- en una exposición plástica, cuadros vivos donde está Goya -siempre hay mucho Goya, pero nada goyesco en La Zaranda-, y Velázquez y hasta evocaciones del Greco, que hacen de este Futuros difuntos una de las más bellas y angustiosas representaciones que hoy se pueden ver en la España agónica que estamos sufriendo.

Tres actores peleando con su angustia, su destino, y un texto, tan comprimido y tópico, que se le saltan las costuras y aparece lo que es hablar, tratar de engañarse a uno mismo y en grupo. Tres locos, mitad bufones mitad líderes -¿no es lo mismo?-, disputándose el saber y el poder antes de que lleguen los que siempre han mandado y ahora no se sabe dónde están. Las ausencias, tan importantes en todo el teatro contemporáneo desde hace un siglo, como mínimo, es el tejido que une y lía a unos actores que siempre parecen sacados después de haberse desesperado esperando a Godot y resignándose a que les habían engañado y que no llegaría nunca. Hay también algo de “auto de fe” laico, una constante del teatro de La Zaranda; una reflexión canónica sobre la derrota, en la conciencia insegura de quienes viven los vacíos de poder y no osan más que repetir lo mismo que a ellos les ha hecho sufrir siempre. La miseria ideológica y moral y ética de los siervos, incapaces por naturaleza y experiencia de ser diferentes. Esa constante según la cual estamos condenados a que toda revolución ideológica o política sea una parodia del mal ya conocido. ¿Alguien tiene alguna duda de que habla de nosotros?

Les animo a que busquen dónde pueden ver Futuros difuntos.Puede ser en León, Toledo, Salamanca, Montpellier o São Paulo. Por aquí no parece que vayan a venir. Catalunya es muy nuestra y nosotros somos tan modernos que esas antiguallas del teatro-teatro resultan un arcaísmo. Recuerdo que hace ahora diez años, cuando pude gozar de La Zaranda en Barcelona, representando Cuando la vida eterna se acabe, les dediqué un modesto artículo que titulé haciendo referencia a una frase brillante de su autor habitual, Eusegio Calonge, “los sueños no se pueden enterrar”. Lo decía no por nada especial sino porque no se los comen los gusanos. Ahora, sobre el mismo autor, hay una vuelta de tuerca, clave en esta obra volcánica y demoledora: “¿quién va a venir a nuestro hoyo para decirnos que nuestro fracaso es nuestro triunfo?”. Nadie ha explicado mejor nuestra actual situación.

viernes, marzo 06, 2009

El cine de Lo que yo te diga

Desaparece de la programación de la Cadena SER, por razones económicas, el programa El cine de Lo que yo te diga.
El programa va a desaparecer justo en su vigésimo aniversario.
Este es el comunicado del equipo a través de su página web:



Imagen

Unión Radio (Cadena SER) ha tomado la decisión de terminar la producción de “El cine en la SER” desde el próximo 4 de Abril, fecha del último espacio, coincidiendo con el 20 aniversario del programa. La decisión fue tomada en Enero más que por motivos de audiencia por circunstancias de rentabilidad económica que toda gran empresa es lo que más mira en esta época de crisis y de miedo generalizado que ahora nos invade. Aunque la noticia ya se conocía tanto los responsables del programa como un servidor hemos pensado que el mejor momento para anunciarlo es ahora ya que momentos tan intensos que hemos vivido como la entrega de los Oscar hubiera quedado empañado por una noticia que sin miedo a arriesgarme creo que afecta sobremanera a toda una generación de oyentes, que muchos de ellos han pasado a ser foreros de nuestra comunidad y parte activa en una web que busca ser interactiva y lo más participativa posible.

Esto, por supuesto, no es una despedida, pero si que supone el fin de la cara más comercial y representativa de la marca LoQueYoTeDiga. El programa de radio que se inició en 1989 ha sido constante en la programación de los fines de semana ayudando también a su manera a la consecución de elevados índices de audiencia para la Cadena SER. Por ello, a pesar de la tristeza, hay que recordar los buenos momentos vividos con este programa como hilo sonoro de fondo del que estoy seguro que guardais cuantiosas anécdotas.

www.loqueyotediga.net no tiene que verse afectado por este hecho. Para bien o para mal, los mundos de la radio y la web eran dos escenarios paralelos pero situados en ámbitos distintos hasta este momento. La web tiene que salir a flote y buscar recursos propios para financiarse. Para ello lo mejor es seguir como hasta ahora y reforzar si cabe los contenidos, además de tener que ceder también a algunas peticiones publicitarias con el fin de alcanzar este objetivo. Para que la web siga adelante y la marca LoQueYoTeDiga continue bien presente en el ámbito cinematográfico es necesaria vuestra ayuda y complicidad. No miento si digo que esta web no existiría sin los contenidos que vienen buena parte del foro y otra importante parte por foreros colaboradores que se han encargado de distintas secciones de la página. Esa es nuestra diferenciación y nuestra característica en el mundo de la red en español y hay que potenciarla para funcionar por si solos como web igual que fructíferamente ha ocurrido en la radio. Para ello pido vuestra ayuda. Cada visita, cada comentario y cada minuto que paseis en esta página contribuirá a sacar a esta web adelante y que la página persista por si sola.

No es verdad que 20 años no sean nada, como dice la vieja canción, sino todo lo contrario, y nos sentimos muy orgullosos de lo conseguido en la radio en general, y en particular de haber hecho nacer un sitio como www.loqueyotediga.net, como lugar de encuentro y colaboración de los que nos interesamos por el cine más allá de taquillajes y vanidades, aunque sin olvidarlas.

El programa en la radio desaparece pero LoQueYoTeDiga estudia nuevos proyectos que incluirían un programa en TCM (canal con el que tradicionalmente se ha guardado una estrecha colaboración), así que aunque el palo a corto plazo sea muy gordo nos encontraremos a LoQueYoTeDiga dentro de poco y en cualquier lugar. Mientras seguiremos aquí, en nuestra casa, la única que hasta ahora parece resistir los vaivenes de un mundo enloquecido por el pánico de una crisis a la cual el programa no ha podido resistir.

Un abrazo a esos damnificados anónimos y sin cara, a los oyentes, a esa generación de radio, a esa generación de cine que alguna vez sintonizó en el dial "El cine de LoQueYoTeDiga" bien en el horario de tarde o bien en el de madrugada. Hasta el 4 de Abril (fecha de la última emisión) disfrutad de estos últimos programas de un espacio que siempre estará en el recuerdo y al que esta web siempre deberá su creación.

Gracias a este programa descubrí grandes películas, lo he escuchado durante mis años de estudiante, llegando una vez a escuchar tres veces la primera hora, una vez por la tarde, y las dos siguientes por la noche, ya que el que estuviera de guardia se equivocó al poner las cintas en orden correcto.
Supongo que le sustituirá Carrussel Deportivo, con su infame y machista "primera hora", un subproducto que no es digno ni de la cadena ni del programa original. Esa idea es la que intentaron trasladar a Cuatro, en lugar de retomar El día después, y el fracaso fue absoluto.
Supongo que será más barato, pero el prestigio de la empresa cae un poco más.

miércoles, febrero 04, 2009

Revolutionary Road

¿Hasta qué punto somos especiales?
¿Por qué llegamos a creer que somos mejores que los que nos rodean?
¿Por qué perdemos la ilusión?


lunes, enero 26, 2009

Comprar discos

Leyendo este artículo de Diego A. Manrique en EL PAIS, me doy cuenta de que hay gente que piensa como yo. Que nos gusta comprar discos e ir a las tiendas a ojear. Y que lamentamos la desaparición de las tiendas como Discos del Sur (donde los dependientes eran bordes a más no poder), pero que tenían un gran catálogo.
También es cierto que los precios en las mismas son altos y que se pueden conseguir ofertas a través de internet, y que las políticas de precios de las discográficas no tienen sentido: ¿cómo es posible que en la fnac un disco esté más barato que a través de la propia compañía (elefant, jabalina,...) si no tienen que mantener ninguna estructura ni pagar a distribuidores?

También me surge otra pregunta: ¿por qué gente que no está dispuesta a pagar ni 6 euros por un disco es capaz de pagar 100 euros de móvil al mes? ¿Por qué gente que afirma no comprarse ningún disco es capaz de pagar 2 euros por un tono infame para el móvil?

Tan listos, tan rencorosos

DIEGO A. MANRIQUE 26/01/2009

El ciberespacio está triturando las tiendas de discos: en pocos días, me entero del colapso de varios establecimientos de los que conservaba gratos recuerdos. En Londres, desaparece Sister Ray, que tenía el stock más ecléctico del Soho. Ninguna broma: en cinco años, las 1.500 tiendas independientes británicas han quedado reducidas a la cuarta parte. Resultado: hundimiento de distribuidoras indiessingles físicos, su gran baza en un país donde las listas de éxitos son una pasión nacional. Otros desastres. En Nueva York, anuncian para abril la clausura de la megatienda Virgin en Times Square, tan cómoda por sus horas y su situación. Y un amigo de Barcelona me avisa que la cadena Castelló ha presentado suspensión de pagos. como Pinnacle y asfixia para las disqueras modestas, que se plantean dejar de editar

Intentando confirmar esa última noticia, entro en Internet. Efectivamente, estaba cantado: en un año, Castelló ha perdido el 25% de ventas. El futuro de sus 10 tiendas en Cataluña queda en manos de los acreedores, que pueden aceptar una fórmula de continuidad u optar por liquidar las existencias. Pero la búsqueda me lleva a foros donde se comenta la mala nueva y me quedo boquiabierto.

Se supone que Castelló es una institución barcelonesa: en activo desde 1933, hasta tiene la Medalla de Oro de la Ciudad. Dicen que marcó tendencia en la rehabilitación del Raval al reinventar Tallers como la calle de los discos. Sin embargo, en los foros ni siquiera hallas comprensión por la situación de sus 53 trabajadores; más bien, un deleite no disimulado. Existe una guerra abierta entre la industria discográfica y la gran masa que ha decidido que la música debe ser gratuita. Aunque entienda sus motivaciones, me asombran esos pirómanos que celebran todo lo que signifique dificultades para el negocio musical. Aparentemente, piensan que el cierre de Castelló supone noches de insomnio para Teddy Bautista y Alejandro Sanz.

Se declaran melómanos pero parecen creer que la música brota como las setas, sin necesidad de abono monetario. Para ellos, la industria es un dinosaurio que no supo adaptarse a las nuevas tecnologías y se merece todas sus desdichas: que sufra antes de evaporarse. Pueden ir de ácratas pero ejercen de justicieros del mercado libre, corifeos de la Escuela de Chicago.

Así que los foros se llenan de argumentos demagógicos, de gente harta de "artistas que llevan sus fortunas a paraísos fiscales". Algún listo sugiere que vendan discos de "grupos menos conocidos, de esos que no tienen 20 managers robando". También aparecen los sarcasmos: "Que pidan ayuda a la SGAE, que no sabe qué hacer con los millones del canon". En honor a la verdad, hay atisbos de mala conciencia: los que se escudan en que los dependientes de Castelló eran antipáticos y que tenían precios caros.

Para muchos, me temo que caro y antipático es todo lo que cueste por encima de un CD virgen y obligue a desplazarse: puede que nunca hayan entrado en una tienda de discos ni tengan intención de hacerlo. Se han acostumbrado a disfrutar de la música subvencionada.

Sí, sub-ven-cio-na-da por esa minoría que todavía adquiere discos y así mantiene el tembloroso tinglado de empresas que continúan produciendo música, importando, recopilando y promocionando música.

[Quién necesita a esos musiqueros, oigo teclear: no saben que, zas, todo llega mágicamente a la Red]


jueves, enero 15, 2009

Clasicos revisitados

Las versiones son flojillas, pero son curiosas.

Love of Lesbian - 1979



Sidonie - Bonito es



Refree - El Ritmo Del Garaje



Manel - Gent Normal

miércoles, enero 14, 2009

Cadáveres de críos - Soledad Gallego-Díaz

Cadáveres de críos

SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ 11/01/2009

-El día en que decidamos olvidar a los niños, la revolución triunfará.

-Ese día, la humanidad entera odiará la revolución.

El diálogo pertenece a la obra de teatro Los justos, de Albert Camus (citada repetidamente estos días por José María Ridao), y lo protagonizan Stepan, el revolucionario que quería tirar la bomba contra el gran duque, aunque fuera acompañado por dos niños, sus sobrinos, y Dora, que defiende a Kaliayev, el revolucionario que se negó a lanzarla. Stepan argumenta: por culpa de la decisión de evitar la muerte de los sobrinos del duque, morirán de hambre y violencia otros muchos niños. Kaliayev replica: la muerte de esos dos niños no hubiera impedido la de los otros.

El día en que Israel decidió olvidar a los niños de Gaza y considerarles "víctimas colaterales" de su justo empeño de acabar con los cohetes que caen sobre su territorio, la sociedad israelí hizo algo terrible: optó sin vergüenza por Stepan. Camus no aceptaba componendas. La pregunta, para él, era bastante simple: ¿está permitido todo lo que sirva a una causa, por muy justa que se considere? Y la respuesta, directa y sin ambigüedades: cualquiera que sean las razones que se argumenten, no.

La opción está entre lo que se puede y lo que no se puede hacer. No se trata ni tan siquiera de proporcionalidades, ante las que tanto dice que se irrita André Gluckman, ni de simpatías políticas, como tanto se lamenta Bernard-Henri Lévy. Es, simplemente, algo que se suponía que ya estaba decidido y aceptado en todas las sociedades civilizadas del mundo: no se construye nada sobre los cadáveres de los niños.

No hay excepción para la atrocidad, por mucho que Israel y quienes defienden su política en Gaza quieran discutir singularidades. Es simple: las sociedades civilizadas no infringen castigos colectivos, no bombardean edificios llenos de niños, aunque allí se esconda el gran duque; no arrasan las casas de los padres de los militantes ni de los terroristas, no interrumpen el suministro de agua, ni dejan los hospitales sin medicinas ni plasma... ¿Tan raro resulta escuchar esto ahora? ¿Tan ingenuo o estúpido?

El principio del siglo XXI está siendo realmente aniquilador: Estados Unidos se llevó por delante el hábeas corpus y el reconocimiento de los prisioneros de guerra; Israel arrasa con la IV Convención de Ginebra y con los derechos de las poblaciones civiles. Los militantes de Hamás que disparan cohetes Qassam contra las poblaciones israelíes cercanas a la frontera "buscan intencionadamente la muerte de civiles", alegan las autoridades israelíes. En nuestro caso, la muerte de los civiles palestinos se produce, simplemente, en el contexto de una actividad militar. ¿Acaso alguien cree en Israel que los militantes de Hamás no se ven a sí mismos como luchadores palestinos y no consideran su lanzamiento de misiles como una "acción militar", justificada por su justo deseo de acabar con un bloqueo infame? Los 20.000 habitantes de Sderot son, sin duda, tristes rehenes de Hamás. ¿Y el millón y medio de palestinos de Gaza? ¿Realmente alguien cree que no son los desgraciados rehenes de Israel? ¿Se protege a los niños de Sderot asesinando a los de Gaza, o viceversa?

¿La culpa de la muerte de los sobrinos del gran duque hubiera sido de él mismo por llevarles en su carruaje? ¿Aceptaremos sin morirnos de la vergüenza esos argumentos o defenderemos todavía un mundo en el que rijan los acuerdos alcanzados en el siglo XX, las reglas que fuimos tan pacientemente construyendo, los inteligentes y trabados textos legales sobre los que asegurábamos que teníamos que regular nuestras relaciones?

Ahora que también está tan de moda menospreciar el periodismo profesional, ¿miraremos hacia atrás y defenderemos el papel del periodismo como testigo, de los periodistas como capaces de dar el testimonio que necesitan los ciudadanos para comprender lo que ocurre? La ofensiva de Israel pasa, precisamente, por no dejar que entren periodistas en Gaza. ¿Habrá que aceptar también que lo hacen por protegernos? ¿O lo denunciaremos como una práctica dictatorial, un atentado contra la libertad de informar? ¿También eso suena raro o ingenuo? Lo ingenuo o estúpido es no denunciar que, según los pocos testimonios que llegan desde dentro de Gaza, la gran mayoría de los muertos y heridos que abarrotan los hospitales son civiles, CIVILES. Más de trescientos cincuenta niños y mujeres han muerto como consecuencia de un castigo colectivo. Y que los castigos de ese tipo son, o eran hasta que empezó este siglo, repugnantes y aborrecibles.

miércoles, enero 07, 2009

Grados de Poesía Lírica - Fernando Pessoa

No soy lector de poesía, pero en las primeras clases del doctorado, J. Antonio Ramos citó varios fragmentos de poemas o de textos de poetas, y eso coincidió con el regalo de un libro de poesía de Luis García Montero. Varias veces había escuchado el siguiente texto de Fernando Pessoa en Radio 3, en el programa 180 grados y hoy lo he encontrado aquí.

Grados de la Poesía Lírica.
[texto dactilografiado, tal vez 1930]

El primer grado de la poesía lírica es aquel en que el poeta, de temperamento intenso y emotivo, expresa espontánea o reflexivamente ese temperamento y esas emociones. Es el tipo más vulgar del poeta lírico; es también el de menos mérito, como tipo. La intensidad de la emoción procede, en general, de la unidad del temperamento; y así este tipo de poeta lírico es en general monocorde, y sus poemas giran en torno de determinado número, en general pequeño, de emociones. Por eso, en este género de poetas, es vulgar decir, porque con razón se señala, que uno es “un poeta del amor”, otro “un poeta de la saudade”, un tercero “un poeta de la tristeza”.

El segundo grado de la poesía lírica es aquel en que el poeta, por ser más intelectual o imaginativo, o puede incluso que sólo por más culto, no tiene ya la simplicidad de emociones, o la limitación de ellas, que distingue al poeta del primer grado. Este será también típicamente un poeta lírico, en el sentido vulgar del término, pero ya no será un poeta monocorde. Sus poemas abarcarán asuntos diversos, unificándolos no obstante el temperamento y el estilo. Siendo variado en los tipos de emoción, no lo será en la manera de sentir. Así un Swinburne, tan monocorde en el temperamento y en el estilo, puede con todo escribir con igual relieve un poema de amor, una elegía mórbida, un poema revolucionario.

El tercer grado de la poesía lírica es aquel en que el poeta, aun más intelectual, comienza a despersonalizarse, a sentir, no ya porque siente, sino porque piensa que siente; a sentir estados de alma que realmente no tiene, simplemente porque los comprende. Estamos en la antecámara de la poesía dramática, en su esencia íntima. El temperamento del poeta, sea cual fuere, está disuelto por la inteligencia. Su obra será unificada sólo por el estilo, último reducto de su unidad espiritual, de su coexistencia consigo mismo. Así es Tennyson, escribiendo por igual “Ulysses” y “The Lady Shalott”, así, y más, es Browning, escribiendo lo que llamó “poemas dramáticos”, que no son dialogados, sino monólogos revelando almas diversas, con las que el poeta no tiene identidad, no la pretende tener y muchas veces no la quiere tener.

El cuarto grado de la poesía lírica es aquel, mucho más raro, en que el poeta, más intelectual todavía, pero igualmente imaginativo, entra en plena despersonalización. No sólo siente, sino que vive, los estados de alma que no tiene directamente. En gran número de casos, caerá en la poesía dramática, propiamente dicha, como lo hizo Shakespeare, poeta sustancialmente lírico elevado a dramático por el asombroso grado de despersonalización que alcanzó. En uno o en otro caso continuará siendo, aunque dramáticamente, poeta lírico. Es ese el caso de Browning, etc.(ut supra). Ni el estilo define ya la unidad del hombre: sólo lo que en el estilo hay de intelectual la denota. Así es en Shakespeare, en quien el relieve inesperado de la frase, la sutileza y la complejidad del decir, son la única cosa que aproxima el hablar de Hamlet al del Rey Lear, o el de Falstaff al de Lady Macbeth. Y así es Browning a través de los “Men and Women” y de los “Dramatic Poems”.

Supongamos, sin embargo, que el poeta, evitando siempre la poesía dramática, externamente tal, avanza todavía un paso en la escala de despersonalización. Ciertos estados de alma, pensados y no sentidos, sentidos imaginativamente y por eso vividos, tenderán a definir para él una persona ficticia que los sintiese sinceramente (...)

viernes, diciembre 19, 2008

Vainica Doble - Un metro cuadrado

Este texto es una reinterpretación del que se publicó en la Revista Faro, dirigida por Amador Aranda, a propósito de la Casa Guerrero de Alberto Campo Baeza.
Ahora, dentro del programa de Doctorado de la ETSAM, Teoría y Práctica del Proyecto, en la asignatura "Del abismo al infinito. Enlaces de la materia y el aire.", impartida por José Antonio Ramos Abengózar, he vuelto a redactarlo, eliminando las referencias a la casa Guerrero, ya que se trataba de encontrar un texto que contuviera una idea de arquitectura y pudiera ser origen de un proyecto arquitectónico.

Un metro cuadrado
de tierra es bastante,
un metro cuadrado,
con tapia de piedra
todo él rodeado.
Que la gente sepa
que todo eso es mío
y nadie se atreva
a entrar sin permiso
y, dentro, un manzano
o tal vez una parra
Para refugiarse
en su sombra en verano
con una guitarra,
pues no cabe un piano.
Un metro cuadrado
sembrado de hierba
y en él recostarme
un poco encogida,
rozando la piedra.
Un libro en las manos
con estampas viejas
y canto dorado:
Cuentos de Calleja.
Se escucha un grillo
Oculto en la parra
Un cri-cri que acompaña
Su canto sencillo
Son hermano grillo
Y hermana cigarra
Sobre mi cabeza
Se ve el cielo mío,
Todo el cielo propio
Y poder mirarlo
Sin pedir permiso
Con un telescopio
Y bajo mis pies
Un metro cuadrado
De mi propia tierra
Hasta el fondo adentrado
Para que me entierren
Bajo la maleza
Junto a mi guitarra
De pie o de cabeza.
Un metro cuadrado. Vainica Doble.


Un metro cuadrado - Los Planetas


Esta canción de Vainica Doble sería la banda sonora ideal para hablar de un tipo de arquitectura, firmemente anclado a la arquitectura mediterránea, pero que también se puede apreciar en culturas en principio tan lejanas como la japonesa. Las interpretaciones del texto no se limitan a una tipología de vivienda o de arquitectura doméstica, sino que hablan de una actitud ante la vida, o ante la forma de habitar los espacios, ante una forma de concebir los mismos para ser experimentados de una cierta forma. La contemplación, la intimidad, son más importantes en este tipo de arquitectura que el ornato o la forma específica de la vivienda. Disponer de un espacio en el que experimentar la naturaleza, en una versión reducida y elemental de la misma, pero que nos permite que los sentidos sean protagonistas de la vivencia. Una arquitectura en la que el tacto, el oído y el olfato tienen la misma consideración que la vista. Las vivencias y las sensaciones del habitante son más importantes que la exhibición ante el observador externo.
Una arquitectura en la que es una tapia la que delimita una porción de terreno en el que el habitante de la misma se pueda sentir dueño de su territorio. Los elementos necesarios para dicha experiencia se reducen al mínimo, y quizá por ello elegir la proporción justa de los mismos y la relación entre ellos pasa a ser un punto de partida del proyecto. Una arquitectura o una forma de entender la misma en la que los materiales no se eligen por su aparente riqueza, sino por lo que son capaces de transmitir.
También habla de la luz, de su complementario que es la sombra, del refugio que puede conferir en un clima cálido un simple elemento que arroje sombra sobre un espacio sin necesidad de cubrir el mismo. La presencia de una mínima vegetación que sea la que proporcione esa sombra y permita disfrutar de la humedad que sus hojas, o la tierra que le sirve de soporte almacenen. Una presencia que nos está excitando el tacto, pero también el olfato al apreciar la fragancia de sus flores u hojas y el sonido que estás producen al estremecerse ante una ráfaga de viento o ante una ligera brisa al anochecer.
La elección de los materiales también contribuye a excitar estos sentidos. Un pavimento de madera o uno de piedra natural nos transmitirán unas sensaciones, que potenciarán la sensación de resguardo que proporciona la arquitectura. Un tacto frío en verano nos acogerá del mismo modo que poder caminar sobre un suelo de madera en invierno. Un muro rugoso nos permitirá abstraernos en su roce, disfrutar del mismo mientras la mente se evade a otros lugares, piensa en los recuerdos que le brinda ese ámbito privado.
También nos habla de la relación exterior interior y de sus límites difuminados. Podemos presenciar el cielo, enmarcado dentro de nuestros límites, pero aún sabiendo que no pertenece a nuestro ámbito, pasa a formar parte de la vivienda. Se disuelven los límites entre interior y exterior. Cuando se está en el interior de la vivienda se está contemplando un exterior que nos pertenece, que está controlado dentro de los límites que hemos fijado. Nos permite situarnos con la imaginación fuera de nuestra pequeña porción de territorio. Pero cuando nos hallamos en el exterior, en el patio que hemos delimitado y hemos controlado con esos elementos mínimos, la tapia, la vegetación, nos sentimos a salvo, refugiados del exterior aunque tengamos el cielo sobre nuestras cabezas y parte de la naturaleza invada nuestro territorio.
Al fin y al cabo nos estamos proporcionando un espacio de goce, un lugar donde poder dedicarnos a las actividades que expanden nuestra mente: la lectura, la música, la compañía de las personas queridas.






lunes, diciembre 15, 2008

Le mans - Canción de todo va mal

http://www.youtube.com/watch?v=B3drQ4n5BM8

Diego A. Manrique - La ciudad bajo asedio

Interesante artículo de Diego A. Manrique sobre las dificultades que se encuentran en muchas ciudades para poder escuchar música en directo:

DIEGO A. MANRIQUE 15/12/2008

Sí, lo siento. Otra vez toca tratar del tema de las salas que acogen música en directo, especie bajo ataque. Que asunto más enojoso ¿verdad? Y sin embargo, urge insistir antes de que sea demasiado tarde. La reciente ofensiva del Ayuntamiento de Madrid contra los locales nocturnos parece contar con el beneplácito de muchas mentes simples, de esas que ven el mundo en blanco y negro: "pues si no tienen los papeles en orden, que los clausuren".

No es tan sencillo. La consecución de los permisos para actividades nocturnas tiene algo de carrera de resistencia: el sistema está organizado de tal manera que los clubes siempre quedan en la cuerda floja, a merced de cualquier incidente de esos que copan las páginas de sucesos. Igual método que tantos regimenes totalitarios: toleran los trapicheos de sus súbditos, conscientes del poder discrecional que les otorga la artillería represiva.

Somos muchos los que creemos que el rock, el jazz y músicas similares necesitan locales de tamaño pequeño o medio, donde se pueda disfrutar de grupos o solistas en situación relajada, con una copa en la mano y sin estar atado a un asiento. Locales de iniciativa privada, que merecen contar con la comprensión municipal e incluso más (¿exenciones fiscales?). Forman parte del tejido cultural de cualquier ciudad y deberían ser mimados, no perseguidos. Y existe persecución: ahí está el disparate de policías municipales madrileños inspeccionando las bolsas de los dj, buscando ¡discos piratas!.

Un dato a masticar: la música en directo no resulta muy rentable. De ahí que la ecología de los clubes de aforo modesto requiera horarios generosos, para hacer caja cuando no hay música en el escenario. Aquí ya chocamos con los conceptos catetos de algunos ayuntamientos españoles, que ven una radical imposibilidad de conjugar actuaciones y baile en un mismo espacio.

Estos días, se han publicado en la prensa estadounidense extensos obituarios de Elmer Valentine. Un vividor: policía corrupto en Chicago, se redimió en Los Ángeles como audaz empresario de la noche, gran catalizador del rock californiano gracias a locales como el Roxy y el Whisky a Go Go. Este último, sobre todo: de los Doors a Guns N' Roses, todo el rock peligroso pasó por aquel antro de Sunset Boulevard.

No fue fácil. En 1966, hubo violentos choques entre los jóvenes que acudían al Sunset y los temidos policías de Los Ángeles, que pretendían vaciar las calles. De fondo, una operación inmobiliaria que quería transformar aquello en una zona de oficinas. De la confrontación, por cierto, surgió una canción inmortal: For what's worth, de Buffalo Springfield.

La intención original de Valentine, un francófilo, era montar una discothéque, como las que se estilaban en París; de hecho, se le atribuye el invento de las go-gos. Pero abrió sus puertas a la infinidad de grupos que proliferaban por Los Ángeles en los sesenta. Allí actuaron, a veces coincidiendo en el mismo día, The Byrds, Love, The Turtles, The Mamas and The Papas, The Mothers of Invention, Sonny & Cher, The Seeds, Captain Beefheart. En nuestro entorno, el Whisky a Go Go hubiera sido imposible: o discoteca o conciertos, habrían gruñido los funcionarios.

En EEUU, muere Elmer Valentine y encabeza la lista de necrológicas en The New York Times y otros periódicos alejados de Los Ángeles. En España, hubiera sido criminalizado. Y no sólo por las lumbreras municipales. Hace unos años, el propietario de Rock-Ola, Jorge González, empezó a escribir sus memorias. Aparte de las 1.500 noches de Rock-Ola, tenía muchas revelaciones sobre la vida golfa madrileña durante la década de los setenta.

En su nombre, hablé con diferentes editoriales. Ninguna manifestó interés: todo lo más, querían otro libro tópico sobre la "movida madrileña". Ignoraban que bastantes de las grandes historias de la movida y la premovida estaban entre bambalinas. Y allí siguen.

jueves, noviembre 13, 2008

La buena vida - Qué nos va a pasar



















Hoy por casualidad he vuelto a escuchar esta canción.
Creo que es perfecta. La letra describe perfectamente el desamor y tiene unos arreglos de cuerda de fondo que me ponen la piel de gallina.
Es muy triste, pero reconforta escucharla.

jueves, octubre 30, 2008

Enric González - Formación

Refleja Rosana un artículo de Pérez Reverte (tampoco es santo de mi devoción, me lo imagino desenvainando su florete y abofeteando al presidente con su guante para retarle en duelo al amanecer, detrás de los Jerónimos) sobre la clase política. Aprovecho el tirón de su blog y traigo aquí parte de otro artículo de un habitual por aquí, Enric González.

"El Consejo de Administración de RTVE cuesta, en salarios, algo más de millón y medio al año. Eso dijo ayer ante el Congreso el presidente de la corporación, Luis Fernández. No fue una sorpresa. El sueldo medio de los consejeros, entre los que figura el propio Fernández, ronda los 130.000 euros. ¿Parece mucho? No lo es. El político español (y los consejeros de las televisiones públicas, como se sabe, son políticos) sale relativamente barato, en comparación con el francés, carillo, o el italiano, carísimo.

También es cierto que con un sueldo de político pueden hacerse maravillas: entre las dietas, los viajes gratuitos o semigratuitos, las comidas por la cara y, en ciertos casos, la vivienda oficial, da para ahorrar bastante.

Lo destacable, en cualquier caso, no es el sueldo. A niveles directivos, se cobra mucho más en la empresa privada. Eso acaban descubriéndolo casi todos los políticos. Por razones que se me escapan, la mayoría de ellos llegan a la política sin apenas experiencia en el trabajo real, ese que ahora se pierde con tanta facilidad, y sin que el trabajo real haya mostrado interés apreciable en contar con ellos. También por razones misteriosas, el mismo político que fue una nulidad en el mercado laboral alcanza, en cuanto cesa en sus altas funciones públicas, una cotización altísima en la bolsa de los ejecutivos.

¿Qué se deduce de todo esto? Que el político español se conforma con un sueldo medianito porque, en realidad, está en prácticas. Está en formación profesional."

De esta generalización excluyo a muchos ministros, muy preparados, que deciden meterse en política perdiendo dinero, en uno de los pocos exponentes que creo que quedan de la política en estado puro, es decir, aplicar los conocimientos, la experiencia y las convinciones propias al servicio de los demás.

miércoles, octubre 22, 2008

Moderación salarial

No sé si habrá mucha gente que lea el periódico como lo hago yo. Empiezo por la última página, buscando el artículo de Elvira Lindo o Juan José Millás. Luego paso a la penúltima y donde antes estaba la columna de Haro Tecglen ahora está la de Enric González o la de Carlos Boyero. La crítica de Antonio Albert de las películas del día en televisión era estupenda (luego salió en el programa de Terelu y se me cayó del altar...) Suelo pasar luego a la zona de deportes, cultura y termino en la zona de opinión, leyendo los editoriales y las cartas al director. Quizá porque las leo, me gusta escribir de vez en cuando, y, aunque ahora deben llegar muchas opiniones gracias a internet, he conseguido que me publiquen una. Curiosamente ahora una de las partes que más me interesa del periódico es una que no he leído mucho, la de Economía. Sobre todo los artículos de opinión de gente que considero cabal (esto es así, los artículos que leo muchas veces son los que reafirman mis certezas; ya sé que no es muy inteligente, pero como no le puedo decir a la cara al articulista que el texto me parece falaz me tengo que tragar la ira que a veces me provocan artículos repletos de mentiras) Bueno, después de este autobombo, recomiendo una entrevista a Luis Ángel Rojo en El País (¿dónde ha estado este hombre desde que salió del Banco de España?) Sus reflexiones son muy interesantes, y ojalá alguien le hubiera escuchado.

jueves, octubre 09, 2008

Fangoria + Le Mans - Me quedaré soltera (Cecilia)

Cuando murió Charlton Heston Elvira Lindo escribió un artículo y el mismo decía esto, con lo que estoy bastante de acuerdo:

"Transgresor es la palabra clave. La pregunta eterna es: ¿cómo puede uno definirse a sí mismo como transgresor y que no se le caiga la cara de vergüenza? La respuesta está cada mañana al abrir el periódico, donde el lector se topa, sobre todo en las secciones de cultura, con varios autodefinidos transgresores. Al autodefinido transgresor nadie le pregunta cómo se compagina semejante transgresión con el estar enrocado, como un mejillón, a la cultura oficial y a la rebeldía subvencionada. Nadie le dice: "¿A usted no le parece sospechoso que su transgresión entusiasme a todo el mundo?". Ah, pero es que ese "todo el mundo" que asiste embobado a los espectáculos del transgresor también quiere sentirse parte de la parroquia transgresora."

Yo creo que detrás de muchas supuestas transgresiones se esconde una falta de contenido y de talento por parte del artista o creador.
Ser transgresor contra el poder, ser polémico contra quien puede utilizar su fuerza para callarnos es legítimo. Decir lo que se piensa en una dictadura o rebelarse contra comportamientos corruptos es una muestra de valor.
Pero utilizar la escatología, el sexo extremo, la violencia explícita,... en estos días, en nuestra sociedad actual no tiene mucho sentido.
+ Le Mans / Me quedaré soltera - Fangoria
Creo que esta canción de Cecilia, o la película El extraño viaje de Fernando Fernán Gómez, reflejan la miseria de la sociedad en la que fueron concebidas, pese a que no denuncian la brutalidad de la misma.
Tengo más que decir, pero no se me ocurre bien cómo expresarlo.
Para devolver a la vida a este blog puede valer.

viernes, julio 25, 2008

Canciones veraniegas

Esta es la canción que más estoy escuchando estos días.
Vampire Weekend - Oxford Comma.


Otra muy chula es

Los Campesinos! - My year in lists.

Los Campesinos! - C is the Heavenly Option.


Esta version de Los Campesinos! me ha hecho recordar la original de Heavenly.
Heavenly - C is the Heavenly Option.

C Is The Heavenly Option - Heavenly

Heavenly - Atta Girl.
Atta girl - Heavenly

Esta canción me recuerda bastante a Underwater Tea Party, que vienen al Vertigo Estival 2008.

miércoles, julio 23, 2008

Tropa de Elite - Jose Padilha

-Me voy de vacaciones a Brasil.
-Pues allí sólo hay putas y futbolistas...
-Oye, que mi mujer es brasileña.
-¿Y en qué equipo juega?

No suelo ver mucho cine brasileño, y supongo que será una industria que producirá películas de todo tipo. Pero las dos películas que he visto, y que están entre mis favoritas, son Ciudad de Dios y ésta, Tropa de Élite, ganadora del Oso de Oro en Berlín, tratan sobre el tema de la violencia en las favelas.
Es posible que los brasileños opinen que ya está bien de películas sobre drogas y chicos jóvenes, al igual que aquí se dice que las películas españolas son todas sobre la Guerra Civil y sobre el detritus social, putas y yonkis, ésas que hacen Almodovar y los estómagos agradecidos.
Pero cuando te encuentras ante una película de calidad, la verdad es que da igual sobre qué trate.
Si consigue mantenerte pegado a la pantalla un lunes a las 23.00, después de un día bastante ajetreado, es que esa película es una maravilla.
Y Tropa de Elite lo es, para mí una de las películas del año y de la década.
La semana pasada ví Los Cronocrímenes, y me entretuvo, se dejó ver, me hizo gracia, pero la sensación que a mí me deja una película como ésta me es difícil de explicar. Salir del cine, pasear junto al Retiro, o junto a Plaza de España, un lunes por la noche, con Madrid vacío, casi para uno mismo y rumiar lo que has visto, y llegar a casa y leer todas las críticas y noticias sobre la película, y acostarte tarde pero sin sueño porque lo que has visto te ha dejado huella.
En fin, tanta historia para simplemente recomendar una película.

Lo suyo sería pegar el trailer, pero tiene algunos spoilers.
Mejor verla, aunque sea en DVD.

lunes, julio 14, 2008

Javier Marías. El pelma ante los plastas

El pelma ante los plastas

JAVIER MARÍAS - EL PAÍS 13/07/2008

El peligro de escribir un artículo cuyo tema ya le aburre a uno es que probablemente aburrirá a los lectores también, así que les ruego que me disculpen, de antemano. Pero la insistencia es tal, y la cerrilidad, y el no estar dispuesto a entender, que se hace obligado salir al paso una y otra vez. Lo peor de los feministas profesionales –y digo “los” a conciencia, porque cada vez hay más varones cobistas, que razonan con aún mayor simpleza que las policías de la feminidad– es que nunca responden a los argumentos que se les oponen. Tienen decidido que la lengua es machista y sexista –cuando sólo puede serlo el uso que se haga de ella–, que la mujer resulta “invisible” en el habla –sería más bien “inaudible”–, y las quieren cambiar por decreto, ya está. Exigen que se diga esto y lo otro, que se suprima del Diccionario aquello, y que sus ocurrencias adquieran rango de norma general. A menudo son de una ignorancia tan descomunal que, cuando se les señala, hacen como si no se hubieran enterado y a las pocas semanas vuelven a la carga con un nuevo engendro o arbitrariedad. O bien se enfurecen, e insultan a quienes hemos tratado de hacerles ver lo absurdo de sus propuestas. Eso los encorajina más, como suele ocurrirles a cuantos se dan cuenta tarde de que no llevan razón.

La penúltima pataleta ha sido la del “lapsus”, según ella, de la Ministra de Igualdad. Antes de que me hubiera enterado, ya me estaban llamando de agencias para que opinara sobre las “miembras” de la señora Aído. Aburrido como estoy de estas cuestiones, no cogí el teléfono ni una vez. Pero a los pocos días, en una rueda de prensa con motivo de la aparición de un libro, me cayó la inevitable pregunta, a la que respondí que decir “miembra” me parecía tan estúpido como si los varones empezáramos a decir ahora –y aún más grave, a exigir que se diga– “víctimo” cuando se hable de uno de nosotros, o “colego”, o “persono” o “pelmo”. Esto es, hay vocablos que son invariables y cuya terminación en a o en o no indica género. Si yo escribo que Carrero Blanco fue víctima de ETA, he de seguir empleando el femenino –por ejemplo en la frase “y ha sido la de mayor rango de todas ellas”–, por mucho que las exageradas cejas de aquel Almirante no admitieran dudas sobre su sexo. Lo mismo que si afirmo que John Wayne era una persona afable, debo añadir “y querida por cuantos la conocieron”, por mucho que Wayne se erigiera en uno de los símbolos de la virilidad (pese a llamarse Marion, por cierto, en la vida real). ¿Tan difícil de entender es esto, Santa Virgen?

Una momia del feminismo (a propósito, al decir “momia” tampoco indico si me refiero a una mujer o a un varón, es otra palabra invariable que sirve para los dos sexos, ¿o preferirían sus señorías que escribiera “momio” y “señoríos”?) aprovecha para condenar el empleo de “homicidio” en todos los casos, aunque el víctimo sea mujer, y aboga por la imposición de “feminicidio”. He ahí una nueva muestra de ignorancia brutal. La etimología de “hombre” es “humus”,femenino que significaba “tierra” o “suelo”, lo cual más neutro no puede ser (de ahí “inhumar” o “exhumar”); y por eso, al decir “el hombre” en general, se está diciendo exactamente lo mismo que al decir “el ser humano” o “la humanidad”, que a los feministas a ultranza les parecen contradictoriamente bien, pues tanto “humano” como “humanidad” derivan de “hombre”. Así, “homicidio” engloba la muerte a manos de otro de cualquier miembro de nuestra especie, lo mismo que “elefanticidio” o “canicidio” englobaría la de cualquier elefante o perro, sin necesidad de precisar en cada ocasión si se trata de un elefante o un perro macho o hembra. Se habla de “el hombre” –“el terroso”, en origen– como se dice que “el león es carnívoro” o “la rata frecuenta las alcantarillas” o “el tigre es muy peligroso” o “la jirafa tiene el cuello largo” o “la cebra es rayada”. Según estos plastas, tendríamos que hablar siempre de “la jirafa y el jirafo”, “la rata y el rato”, “el tigre y la tigresa” y “la cebra y el cebro”. Desean hacer de la lengua algo odioso, inservible y soporífero. sustantivo

Por lo demás, hace muchos años ya sostuve que cuantos sueltan la coletilla de “los españoles y las españolas”, “los ciudadanos y las ciudadanas” y demás, son sin excepción farsantes y demagogos de los que nadie se debería fiar. (Ahora hay también traductores que falsean los originales, y donde en inglés pone “the workers”, ellos colocan “los trabajadores y trabajadoras”, y todo así.) Porque lo cierto es que jamás siguen como estarían obligados a hacer. Nunca añaden: “Los vascos y las vascas están cansados y cansadas, hartos y hartas de que los y las engañen, los y las amenacen, y de ver cómo sus hijos e hijas quedan privados y privadas de futuro”. Saben que espantarían a sus oyentes y que no hace falta. Saben que en realidad, al decir “los vascos”, ya se están refiriendo a los de ambos sexos, y saben que quienes los escuchan lo saben también.

Sí, es muy aburrido, todo esto. Se explican las cosas una y otra vez, pero de nada sirve, así que hay que volver a explicarlo y a argumentar. La única conclusión a la que se llega es que este país tan plomizo está lleno de desocupados (y desocupadas), y que poco a poco lo acaban por convertir a uno en un pelma (y en una pelmo, por si las moscas).