El otro día aproveché la última oportunidad de ver una exposición maravillosa en el Museo del Prado, Las Fábulas de Velázquez. Tuve la suerte de ver en Madrid La Venus del Espejo, que curiosamente ya estaba en el Prado cuando visité la National Gallery de Londres, que es donde se encuentra habitualmente.
Pero como siempre que voy al Prado, hice una rápida incursión para ver Las meninas y estas dos maravillas, dos vistas de la Villa Médicis que realizó Velázquez en su segundo viaje a Italia.
Normalmente se hace referencia a que el pintor se adelantó dos siglos a los impresionistas en su aproximación a la representación de un paisaje.
Pero lo que me llama más la atención de estos cuadros, y es algo que se repite en Velázquez, es la escena mitólogica que representan de una manera muy sutil.
En estos cuadros se está narrando la historia de Ariadna y Teseo y el Laberinto del Minotauro.
En el primero se ve la entrada al laberinto, con Ariadna tendiéndole a Teseo el ovillo de hilo para poder salir después de encontrarse con el minotauro. .
En el segundo se ve la escultura Ariadna dormida, que refleja el abandono que sufrió esta por parte de Teseo, que tras desembarcar en Naxos decidió partir de nuevo sin ella rumbo a Atenas.
Como casi todo en Velázquez, todo es muy sutil, pero dota de una hondura a sus composiciones que no creo que muchos artistas hayan igualado. Mientras el primer cuadro tiene luz diurna, este segundo tiene luz vespertina, lo que indica que ha transcurrido el tiempo entre ambos.
Estas interpretaciones se las debo a uno de los mejores profesores que tuve durante la carrera, el catedrático de Historia del Arte Antonio Ruiz, que conseguía que sus clases fueran tan entretenidas como cualquier buena serie de televisión, porque siempre te quedabas con ganas de más.
En este enlace está una visión de Pedro Laín Entralgo sobre estos cuadros.
viernes, febrero 22, 2008
Velázquez en el Prado
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David
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12:17 p. m.
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martes, febrero 19, 2008
¿Eres más listo que un chimpancé?
Visto en Radiocable.com
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3:51 p. m.
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lunes, febrero 18, 2008
¿Qué significa enseñar Cultura?
En relación con la entrada de Amador sobre lo que suponía que la gente tuviera acceso a la cultura, aquí un artículo de Sol Gallego-Díaz.
PALABRA DE MUJER
Debates de verdad
SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ 17/02/2008
Los ingleses tienen a veces ideas raras y excéntricas. A veces, de puro excéntricas son formidables. La última procede del departamento de la Infancia, Escuela y Familia del gobierno, que ha incluido en su nuevo, y debatido, Plan para la Infancia una curiosa novedad: "Cada niño tendrá acceso como mínimo a cinco horas de cultura de alta calidad a la semana". El anuncio lo hicieron esta misma semana, conjuntamente, los secretarios de Estado de ese departamento y de Cultura, y, por lo que se ve, le ha caído bien a los ingleses en general.
¿De qué se trata cuando se habla de "alta cultura"? Por lo que se ve, de lograr que todos los niños ingleses vayan a ver los mejores y más selectos espectáculos de teatro, danza, exposiciones, conciertos y recitales que se desarrollen en su entorno. "Especialmente se pondrá atención en que asistan a esas actividades culturales los niños que seguramente no tendrían acceso a ellas de otra manera", recogió un servicio informativo de la BBC.
El programa contempla destinar fondos extra a las escuelas financiadas con dinero público no sólo para comprar esas entradas o para pagar el transporte, sino también para que los niños creen sus propios espectáculos teatrales, facilidades para que aprendan a pintar o a tocar de forma no profesional algún instrumento musical y para que visiten los lugares históricos más importantes del país. "Daremos a muchos más niños la oportunidad de aprender a actuar, a cantar en coros o individualmente, o a hacer cine, e intentaremos que los que demuestren aptitudes especiales puedan tener la posibilidad de desarrollarlas más", aseguraron sus promotores.
La cultura, dicen los responsables de la infancia y la escuela inglesas, enriquecerá sus vidas y les dará la oportunidad de desarrollar un espíritu crítico como espectadores y participantes en la vida cultural del país.
La idea es que las autoridades locales, de las que depende la mayoría de esas escuelas, preparen sus propios programas y soliciten la financiación oportuna. Sin duda, como han anunciado rápidamente los responsables de la Asociación Nacional de Directores de Escuelas, se van a producir muchos problemas prácticos. Algunos profesores, explicó uno de esos responsables, creen que sería mejor dedicar un día a leer poesía, escuchar música o tener "experiencias culturales", antes que organizar todo este movimiento con miles de niños; pero parece que el plan se pondrá en marcha, por encima de unos y de otros, y que las cinco horas de "alta cultura" a la semana son innegociables.
Lo que muestran los ingleses detrás de este curioso plan es que entre ellos no tiene éxito la idea de la cultura como tradición, tan querida por estos pagos españoles en general y autonómicos en particular, sino que triunfa el concepto de cultura como lo opuesto a la ignoracia. En el Plan para la Infancia nadie se ha empeñado en que los niños (que como son ingleses proceden de las más variadas familias locales e inmigrantes) aprendan la tradición inglesa (ni la galesa, ni la escocesa). No, ellos quieren que los niños tengan acceso a la cultura sin más. No sufren la aburridísima confusión que padecemos nosotros entre cultura y tradición, y muy probablemente están dispuestos también a admitir que merece la pena ampliar el canon cultural occidental. Seguro que los niños podrán ir, dentro de esas actividades culturales, a ver una selecta representación del Ramayana que les permita conocer la hermosa historia del niño Muni, o que podrán acudir a un espectáculo de baile flamenco si acaso visita su ciudad el Ballet Español. Seguro que la alta cultura incluye disfrutar de la música de Salif Keita y no sólo de la de Henry Purcell, por muy inglés que fuera.
La novedad de la propuesta inglesa no es que parta de la idea de que la cultura es buena para la educación de los niños. No, eso seguro que figura, por ejemplo, en los programas electorales de todos los partidos políticos que se presentan en España a las elecciones del próximo 9 de marzo. No, la novedad es que esa declaración sobre la bondad de la cultura, a la que nosotros somos tan aficionados, se acompaña con una medida concreta, medible y presupuestable: cinco horas a la semana. Cinco, probablemente las mismas que se dedican al estudio de una asignatura concreta. La novedad es que nadie pretende integrar a los niños de procedencia inmigrante obligándoles a respetar las tradiciones inglesas, sino animándoles a compartir el gusto por el espíritu crítico, la belleza o el conocimiento, y asegurándoles que la cultura es un concepto ligado a la ilustración y no al romanticismo.
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viernes, febrero 15, 2008
viernes, febrero 08, 2008
Moneo - Museo del Prado - Revista Arquitectura
Para ilustrar los comentarios sobre el Museo del Prado, aquí dejo un artículo sobre el mismo en la revista Arquitectura, que edita el Colegio de Arquitectos de Madrid.
(para verlas mejor, pinchad sobre las imágenes)
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Mauro Entrialgo
Una recomendación: el blog de Mauro Entrialgo en Público.
(hay que pinchar sobre la imagen para verla correctamente)
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12:55 p. m.
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viernes, febrero 01, 2008
Moneo - Museo del Prado - Resultado
El resultado de la ampliación ha sido decepcionante.
La larga duración de las obras por problemas de financiación hizo que se crearan unas enormes expectativas ante la conclusión del edificio.
Gran parte de los problemas económicos se pueden achacar al arquitecto, acostumbrado, como otras grandes figuras de la profesión a ampliar los presupuestos a su antojo (ver el caso de Juan Navarro en el Teatro de Canal) y a realizar modificaciones al proyecto durante la obra, lo que hace que se disparen los costes y que se realicen varias veces algunas partidas, ya que se decide cambiar acabados ya realizados o montar y desmontar andamios para trabajos en altura.
Otras veces se eligen acabados inapropiados para el uso (parte de los suelos del museo ya se encuentran deteriorados) o sistemas constructivos importados de otros países sin asegurarse de aplicar los procedimientos correctos, por lo que se desemboca en soluciones erróneas (en este caso se decidió aplicar un hormigón autocompactante, que al ser empleado de forma errónea hizo que todas las ventajas del sistema quedaran neutralizadas y todas las desventajas salieran a la luz: un material muy caro al que además hubo que aplicarle un tratamiento superficial que lo encareció aún más)
Quitando estos problemas, hay otros de planeamiento del proyecto que hacen que la ampliación sea muy decepcionante.
Es cierto que se han eliminado del edificio principal todos los espacios administrativos y almacenes y talleres (espacios servidores) y se ha dedicado la totalidad del mismo a espacios servidos, es decir, a exposición.
También es cierto que se ha recuperado la entrada de Velázquez, antes reservada a grandes autoridades (aunque esta entrada no era tal en el edificio original de Villanueva: el edificio original eran realmente dos en uno, dos edificios independientes, uno por planta, cada uno con una entrada propia. Posteriormente se modificó esta disposición, pero la entrada de Velázquez no estaba pensada para acceder al edificio, sino al espacio basilical que era también independiente)
Pero lo que es imperdonable es que las salas de la ampliación parezcan pequeñas, que gran parte del edificio de ampliación se dedique a espacios de estudio y dirección, dejando poco espacio para las zonas de exposición. Que estos espacios de exposición no tengan riqueza espacial, excepto el lucernario interior, bajo el cual se expone el maravilloso cuadro "El fusilamiento de Torrijos". Este es otro de los grandes hallazgos del proyecto, pero se hace muy poco.
El empleo de escaleras mecánicas para acceder al claustro restaurado hace muy poco interesante la experiencia del ascenso, y las escaleras secundarias están muy constreñidas, por lo que carecen de interés espacial.
El nuevo vestíbulo vuelve a ser frío y poco atractivo, muy monótono, pese a la interesante fuga visual que orienta hacia el jardín botánico, pero que queda muy interrumpida por los anodinos espacios de la cafetería y tienda. Un espacio de este tipo quedaría justificado si nos permitiera acceder del mismo a un espacio muy rico, el clásico juego de espacio comprimido previo a un espacio de gran altura. Esto no ocurre, así que queda muy deslucido. Desde dentro se aprecia poco el ábside del cuerpo basilical, queda demasiado cerca del mismo para poder contemplarlo.
El exterior del edificio vuelve a ser anodino, muy impersonal, demasiado ecléctico, en el que las puertas de Cristina Iglesias destacan por lo poco adecuado de las mismas, o por lo mal integradas que están.
Se ha hablado mucho de un parterre geométrico que recupera parte del talud original que existía en la zona, pero que realmente aporta muy poco al edificio.
El famoso cubo de Moneo no es tal, y augura unos interesantes juegos de luz que no se ven correspondidos, al menos en el interior expositivo.
Las salas quedan pequeñas y creo que dan pocas posibilidades de versatilidad como salas de exposición temporal.
Pese a todo esto, lo que es realmente imperdonable es que en un mueso moderno, sobre todo en comparación con el citado Louvre, los espacios dedicados a taquillas sean los mismos que anteriormente, como si los responsables del museo midieran el exito de una exposición por el tamaño de las colas que forma la gente antes de comprar la entrada.
Seguro que me dejo cosas en el tintero, pero quería explicar la sensación de desazón que te queda al final de la visita: ¿Dónde están los 152 millones de euros que ha costado la ampliación?
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10:23 a. m.
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Moneo - Museo del Prado - Precedentes.
Me resulta difícil comprender la unaminidad crítica que ha despertado la ampliación del Museo del Prado realizada por Rafael Moneo, uno de los mejores arquitectos españoles contemporáneos. Al menos en la crítica publicada, porque hablando con otros arquitectos, alguno de ellos de reconocido prestigio, tal unanimidad se ve desmentida.
Sería justo precisar que el resultado final no hace sino confirmar el grave error de planteamiento del que parte la ampliación. Después del éxito de la ampliación del Louvre, coronada por la famosa pirámide, se pretende realizar una operación similar con una de las mejores pinacotecas del mundo, al menos, desde mi punto de vista, de la que posee la mejor muestra de pintura barroca, además de contar con varias de las principales obras de Velázquez, lo que ya de por sí justificaría el prestigio del museo.
Pero donde en París todo eran facilidades a priori, por el enorme espacio disponible, en Madrid las limitaciones eran numerosas.
En París se contaba con un palacio gigantesco con grandes espacios libres en su interior, en el Prado sólo se contaba con un edificio lineal, que originalmente se encontraba empotrado en el terreno , y que cuenta con un entorno muy consolidado de viviendas y edificios públicos. La topografía tampoco ayudaba, ya que una posibilidad, que hubiera sido conectar el edificio de Villanueva con el Casón del Buen Retiro y con el Museo del Ejército, se veía dificultada por el gran desnivel existente entre los edificios.
Se convocó un concurso internacional, con grandes limitaciones en las bases, lo que provocó que muchos arquitectos importantes renunciaran a participar en él.
Se premió la propuesta de Beatriz Matos Y Alberto Martínez Castillo, y se eligieron diez finalistas, entre los que estaba Rafael Moneo, con una solución radicalmente distinta de la construida.
Debido a la escasa obra construida del equipo ganador, y a que empezaba a acunarse en concepto de arquitecto estrella, se encomendó la ampliación a Rafael Moneo, el arquitecto español de mayor prestigio, con una amplia experiencia en la realización de museos de alta calidad y con una trayectoria brillante. El consenso parecía augurar una gran solución, o al menos la más adecuada a la joya de la arquitectura neoclásica que es el edificio de Villanueva.
Pronto empezó la polémica, porque las asociaciones de vecinos de la zona empezaron a exponer su rechazo a la solución definitiva, que incluía en la ampliación el claustro de los Jerónimos. En aquél entonces el claustro era una ruina abandonada de la mano de Dios, nunca mejor dicho, y no se podía apreciar el valor del mismo. Estas asociaciones de vecinos gozarón además de eco mediático en la prensa más conservadora, encabezados por el infame Alfonso Ussía, vecino del barrio, que lo que veían en peligro realmente era la tranquilidad de la que gozaban en uno de los mejores barrios de Madrid. Se llegó a decir que se iba a destruir el claustro, que se iba a eliminar, cuando la realidad ha sido que uno de los mayores aciertos de la ampliación ha sido precisamente poner en valor esa arquitectura.
La respuesta de Moneo a la polémica fue decepcionante. No fue capaz de aportar un soporte gráfico atractivo a su propuesta, limitándose a presentar insulsos dibujos y maquetas blancas y frías, cuando en anteriores proyectos había presentado planos trabajadísimos en el grafismo y brillantes maquetas. Las malas lenguas dicen que la salida de Emilio Tuñon y Luis Moreno García Mansilla del estudio de Don Rafael hizo que el nivel de excelencia que tenía el estudio cayera notablemente. Algo de esto sería verdad, ya que Tuñon y Mansilla han demostrado que vender proyectos es lo suyo, con propuestas gráficas muy elaboradas, más cerca del diseño gráfico que del dibujo técnico.
Tampoco fue capaz de exponer públicamente las virtudes del proyecto, pese a que siempre gozó de todo el apoyo institucional y de todos los partidos políticos.
Continuará
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David
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9:55 a. m.
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miércoles, enero 09, 2008
La trampa de Radiohead
Estos días se puede oír y leer en muchos medios que Radiohead han hecho trampa.
¿Qué trampa?
Ofrecieron en descarga gratuita su disco, ofrecían una edición limitada a quien quería, todo esto a través de su web y sin discográfica que soportara dicho lanzamiento.
Ahora, dos meses después, han editado el disco a través de XL, que ya lanzó el disco de Thom Yorke en solitario.
Bueno, pues resulta que después de ofrecer el disco gratis ahora son número uno de ventas en Reino Unido.
¿Dónde está la trampa?
Supieron promocionarse muy bien, ofrecieron un producto de calidad y han demostrado que no es incompatible la descarga de música en internet con la compra de cd´s y vinilos.
Bueno, pues a los puristas no les parece bien, como nunca les parece bien nada que no sea lo que ellos piensan en cada momento.
Primero que si la calidad del mp3 descargado era baja, luego que si no daban la cifra de descargas y el promedio de pago por descarga, luego que si se han vendido...
En fin lo de siempre.
Creo que la iniciativa de Radiohead es un camino a seguir por muchos grupos que cuentan con una sólida base de fans: Los Planetas, Love of Lesbian en menor medida...(por cierto, interesantísimo el comentario del gran Santi Balmes comentario en la última entrada de Amador)
Ofrecer su producto en la red y además dar la posibilidad de que los seguidores obtengan un producto muy cuidado y especial, que les haga sentirse parte de algo, no limitarse a vender un CD sin detalles.
Cuando me compro un CD, lo primero que hago es abrirlo y extraer el libreto. Si el libreto merece la pena, la compra está justificada. No implica que el libreto sea un tocho enorme, pero me permite ir investigando cosas entre la Fnac donde lo he comprado y mi casa, donde lo escucho por primera vez.
Ahora la escucha suele ser previa, pero el estado en el que entra mi mente cuando leo las letras, contemplo las ilustraciones es insuperable, es realmente lo que me hace comprar CDs y libros, y libros infantiles, no sé si habrá una droga que facilite ese placer...
Dejo aquí este artículo de Diego A. Manrique que sigue esta línea:
Una modesta defensa del CD
DIEGO A. MANRIQUE 08/01/2008
Cuando se supo que Radiohead ponía en Internet su In rainbows, a cambio de la voluntad, los apocalípticos se lanzaron a estruendosas jornadas de berrea. Los apocalípticos, tan drama queens, se deleitan con los escenarios catastróficos y aquí tenían tres por el mismo precio: el fin del CD, la desaparición de las tiendas de discos, el hundimiento de las discográficas.
Cuando hay ansias de berrear, da lo mismo que la realidad vaya por otros rumbos. Radiohead no pretendía romper con el negocio musical: simplemente, no alcanzó un acuerdo con su disquera de toda la vida, EMI. Para renovar contrato, el grupo de Oxford exigía -aparte de unos millones- recuperar la propiedad de los masters de sus antiguas grabaciones. Se trata de una petición moralmente justa y relativamente habitual: muchos artistas se han hecho con el control de sus grabaciones antiguas en coyunturas similares. Pero EMI tenía las manos atadas: depende de Terra Firma, fondo de inversiones que no puede ceder en lo que es su gran activo, el fondo de catálogo, indispensable para revender en el futuro la compañía. Aparte, la petición de Radiohead podía (¡y debería!) ser imitada.
Al igual que cualquiera no cegado por el odio visceral contra las discográficas, Radiohead asume que existe un amplísimo mercado para los discos. Por razones elementales y por motivos intangibles. Primero, el sonido de un CD es superior al que se consigue bajando música desde la Red. Segundo, resulta más atractivo un CD -y no hablemos de un elepé- con su cuidado envoltorio que un disco casero o un MP3. Tercero, si todo el mundo se ha descargado In rainbows, la señal de distinción, la marca del verdadero fan, consiste en poseer la edición oficial (y más si tiene material extra). Cuarto, grandes masas de seres humanos tienen fobia a la tecnología y prefieren comprar discos de fábrica en tiendas. Los ciberprofetas, y demás propagandistas de paraísos digitales, siguen ignorando el mundo real y sus habitantes.
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David
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11:17 a. m.
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lunes, diciembre 10, 2007
Una recomendación
"Memoria familiar", el relato de Amador para el último número de Aldaba. Si lo lees sin emocionarte, háztelo ver.
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David
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10:32 a. m.
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jueves, diciembre 06, 2007
A la manera de...
En verano, El País suele hacer un suplemento con colaboradores interesantes.
Últimamente no me da tiempo a leerlo, y además me parece menos atrayente, me aburren algunos (muchos)de los articulistas, en parte porque se meten a escritores gente de televisión o de otras disciplinas que no tienen la misma capacidad que un escritor habitual. Esto pasa bastante a menudo, gente muy competente en un medio que pasa a otro y demuestra lo difícil que es cualquier disciplina a la que no se está habituado. Gomaespuma tienen poca gracia en sus libros, por mostrar un caso.
Pero el año 2001 tuvo una colaboración muy divertida. Sergi Pàmies escribía artículos "a la manera" de alguna firma conocida.
Se lo comenté a Amador y creo recordar que él no recordaba esas "imitaciones"
Ahora que El País ha abierto su hemeroteca, he podido localizarlos y pego aquí dos ejemplos, quizá de los que mejor conozco el estilo.
A la manera de Javier Marías.
SERGI PÀMIES 31/08/2001
La traductora de mis libros al sánscrito me ha escrito una carta en la que se muestra indignada por el hecho de que no me hayan incluido entre los escritores imitados en una columna que perpetra en esta página Sergi Pàmies, conspicuo culé culpable de publicar la traducción castellana de sus libros en una empresa dirigida por un editor malvado. No quisiera parecer presuntuoso ni iniciar otra de las agotadoras reyertas en las que suelo enzarzarme con púgiles de distinta pegada, ni que esto suene a pataleta de solterón merengue, pero lo cierto es que, de entrada, comparto la opinión de mi traductora respecto a esta desalmada marginación. No sé a ustedes, pero que tipos como Jiménez Losantos, que alimenta un odio hacia EL PAÍS digno de villano de película de Orson Welles, o que un ex censor presunto plagiario merezcan la atención de dicha columnita no deja de parecerme otra prueba del naufragio que sufre una empresa con la que, a tenor de los hechos, tendré que replantearme seguir colaborando. Pase que su sección de cultura silencie las buenas noticias que tengan que ver conmigo, pase que, por bellaquería o voluntad de escarnio, se tergiversen mis discrepancias con uno de los -no recuerdo cuál- hermanos Goytisolo, pase que se minimice la influencia de Juan Benet en la mejor literatura actual y que, con una viscosidad similar a la del café que servían en la Senior Common Room de la Universidad de Oxford, algún oportunista se arrime a mi sombra para que le cobije. Nada de eso me afecta. Lo que más me solivianta es que este suplemento renuncie a contar con, por ejemplo, mis recuerdos sobre los veraneos de mi familia en Soria, mis opiniones sobre los guiris o un ensayo sobre la falta de aire acondicionado en la obra de Faulkner. Sería falsa modestia negar que me habría gustado escribir en la Revista de Agosto, junto a Elvira Lindo, pero, pensándolo mejor, me ahorraré el berrinche y llegaré a la conclusión de que, de la misma manera que es un honor contar entre mis enemigos con los Querejeta en pleno y entre los que echan pestes sobre mí con críticos que aspiran a ser Vladimir Nabokov y se quedan en Jesús Mariñas, también lo es no participar, ni por la vía de la imitación, en esta enésima maniobra de la mafia catalana que mangonea EL PAÍS y que tiene en Pàmies, catalán converso y de adopción, al más mediocre de sus esbirros.
A la manera de Elvira Lindo.
SERGI PÀMIES 05/08/2001
Un mal momento lo tiene cualquiera. Mi santo y yo habíamos salido en nuestro utilitario a celebrar que hace un año que circula sin la L y nos dio por rememorar viejas batallitas. Ya saben: un aquí te pillo aquí te mato tarareando el qué difícil es hacer el amor en un Simca 1000 de cuando la movida madrileña y tal. Estábamos probando el elevalunas ante una señal de prohibido aparcar cuando nos cortó el rollo una pareja de la Benemérita. Mi santo es andaluz y, en presencia del cuerpo, no puede evitar pensar en Federico.
A mí me pasa lo mismo con el toro de Osborne: cada vez que veo uno, me llevo la mano a la petaca. A lo que íbamos: uno de los agentes nos pidió los papeles. Yo me olía la multa o, peor aún, tener que soplar. Pero Dios es grande y el agente me miró fijamente y díjome: '¿Usted es la del Lecturas, verdad?'. Noté que a mi santo le dolía que me hubieran reconocido y a él no. Él, que, sin tregua, limpia, fija y da esplendor a nuestra destartalada lengua. Y recordé el día que me propusieron salir en el Lecturas y el debate que, a continuación, tuvimos en casa. Ríanse de La clave de Balbín. 'En peores garitas has hecho guardia', me dijo con agrio ardor guerrero uno de nuestros hijos. Yo veía que a mi santo no le gustaba que compartiera papel couché con obregones y lecquios. Por eso insistí. A veces la vida de pareja requiere de esos pulsos. Si cedes, te tocará sacar la basura todos los días o perderás tu cuota parte de multipropiedad sobre el mando a distancia.
Al final, impuse mi aparición en el Lecturas y, la verdad, me ha dado más prestigio que un documental en Arte o que una mala crítica en Babelia. En el barrio me tratan como si fuera Tita Cervera y en la cola del pan me ceden la vez como a Ana Botella. La única condición que me puso mi santo es que en la foto saliera junto al Capitán Haddock tamaño natural que tenemos en la entrada para disuadir a los mormones y a los Testigos de Jehová.
Total: no nos pusieron la multa. Para celebrarlo, mi santo y yo nos gastamos el importe de la misma en una mariscada que resultó gastroenterítica en lugar de afrodisíaca. El médico que nos atendió en el servicio de urgencias no se parecía a George Clooney y, además, no me reconoció. A mi santo, en cambio, sí. '¿Usted es Javier Marías, verdad?', le preguntó mientras yo miraba a ver si había algún paparazzi de ¡Hola! a mano para, nunca mejor dicho, inmortalizarnos.
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David
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6:32 p. m.
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martes, noviembre 27, 2007
Calatrava vs Ayuntamiento de Bilbao
Estrellas estrelladas
ANATXU ZABALBEASCOA 27/11/2007
La anécdota es famosa. Un Frank Lloyd Wright septuagenario recibió la queja de Mrs. Kaufmann, dueña de la legendaria casa de la cascada: tenía goteras sobre la mesa del comedor. La respuesta del arquitecto fue rotunda: "Mueva la mesa". Después de lograr construir sobre el agua, debió de parecerle una minucia. Esa discrepancia en la magnitud de los problemas arquitectónicos, según el lado desde el que se sufran, ha contribuido a alejar a los arquitectos de la sociedad. En la otra cara de la moneda, los intentos de agrupaciones de vecinos para participar en las decisiones arquitectónicas han derivado, en general, en compromisos que restan carácter a los edificios y sólo suman retrasos. ¿Es imposible poner de acuerdo a ciudadanos y arquitectos? ¿Tan alejadas están sus posiciones? Lejos del resto de las artes, la arquitectura no puede nunca ser perfecta. Ni aun siéndolo. Porque el uso de los edificios, y su relación con el lugar, cambia. Así, resulta paradójico que un arte sólido deba también ser flexible y cambiante. De esa voluntad de adaptación nace, precisamente, una de las tendencias de la arquitectura actual que aúna ligereza y versatilidad a la construcción más monumental. Y que es capaz de transformar una antigua central hidroeléctrica junto al Támesis en el edificio más perfecto de los últimos años: la Tate Modern de los suizos Herzog & De Meuron.
Ni el mejor arquitecto del mundo puede firmar edificios sin problemas. Porque los problemas llegarán. Así, el inmueble más perfecto no es el que carece de dificultades, sino el que admite mejores soluciones. Pero, ¿hasta qué punto se puede cambiar la arquitectura sin que ésta deje de ser? A la crítica a las obras que sacrifican su función en favor de una vocación escultórica cabría oponer la sarta de inconvenientes que envolvió el orden cartesiano de los edificios funcionalistas. La buena arquitectura no promete un funcionamiento perfecto. Lo que sí aseguran los mejores edificios de cualquier tiempo es un futuro: la capacidad para adaptarse al cambio. Piensen en hospitales, estaciones o mataderos convertidos hoy en museos. Ese cambio, tantas veces necesario, puede hoy, cuando el arquitecto está vivo y no es quien lo autoriza, caer en manos de un juzgado.
Eso es lo que ha forzado Calatrava en Bilbao en el primer caso europeo de aplicación de la ley de la propiedad intelectual a una obra de arquitectura. Estamos en terreno pantanoso. Si dicha propiedad se ejerciera sobre una vivienda privada, ¿no iba a poder el dueño ampliarla a su antojo? ¿Con otro arquitecto si lo considerara oportuno? Además, si se protegen los originales, los arquitectos no podrán inspirarse en ellos, como, con frecuencia, les gusta hacerlo. La propiedad intelectual se escurre en según qué manifestación artística. Entre el bien ciudadano y el bien de un artista a los tribunales les quedan pocas opciones.
Hace unos años, la escultura Tilted Arc de Richard Serra, que atravesaba la Federal Plaza de Manhattan, tuvo que levantarse. Una oleada de atracos, la rutina rota de los ciudadanos, obligados a rodear la plaza para atravesarla, y la desalentadora reconversión del arco en un urinario forzaron su retirada. El Ayuntamiento creía tener derecho a recolocarla. Pero Serra obligó a destrozarla alegando que había ideado la escultura sólo para aquella plaza y que el arte no debía ser ni democrático ni complaciente. Hay, por tanto, antecedentes salomónicos. Pero con Salomón todos pierden, aunque no lo pierdan todo. Una cosa es servir a la ciudad y otra quererla como pedestal. Se puede proteger el trabajo propio pero sin dejar de dar un servicio. Podrán no faltarle razones a Calatrava. Pero le ha faltado táctica. Los triunfos arquitectónicos se producen, siempre, al lado de un buen cliente. En contra de la ciudad no se ganan las batallas urbanas.
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viernes, noviembre 23, 2007
Soledad Gallego-Díaz
Soledad Gallego-Díaz es adjunta a la dirección de El País, y es una de las periodistas que más me gustan. Además, contesta los correos electrónicos que se le envían (Elvira Lindo también, aunque esa es otra historia)
Como muestra dos botones.
Soledad Gallego-Díaz en La Ventana.
La solución no es compartir la colada
SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ 23/11/2007
El colectivo femenino puede ser mucho más fuerte si toma conciencia de que no se trata de compartir la colada, sino de compartir el poder y que éste se halla en los entornos financieros. No parece fácil que esa conciencia se abra paso y que las mujeres consigan instalarse en el mundo de la alta dirección, que es donde se mueve realmente el dinero. En España es un grupo muy minoritario (aproximadamente un 4% del total) y el hecho de ser tan reducido hace que, además, esas mujeres sean vistas como símbolos y no como personas, con todos sus pasos observados y extrapolados al colectivo, lo que provoca todavía más presión y soledad.
Éstas son algunas de las conclusiones de un reciente estudio publicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y titulado Mujeres directivas: transición hacia la alta dirección. El trabajo, de tipo cualitativo, ha sido dirigido por Alicia E. Kaufmann y recoge observaciones llamativas. Por ejemplo, que las mujeres tienen una notable falta de ambición económica. Hombres y mujeres difieren mucho respecto a la importancia de la "seguridad material", nada menos que diez puntos de separación (38,3% frente a 28,4%) a la hora valorar lo económico como factor de felicidad. Clara Coria, que ha realizado varios trabajos sobre El sexo oculto del dinero, considera que en muchas ocasiones la mujer que accede a un trabajo remunerado "no se siente con derecho a poseerlo".
El estudio de Kaufmann insiste bastante en este análisis y lo relaciona con otras encuestas. Por ejemplo, cuando se pregunta a los españoles cuáles son sus fantasías relacionadas con la felicidad, ser rico es citada por el 46,2% de los hombres, mientras que entre las mujeres no llega al 38%.
En las únicas cosas que coinciden realmente hombres y mujeres es en la infelicidad que produce la falta de dinero (la angustia por no poder satisfacer lo básico no hace diferencias de género) y en la alegría que produce viajar (55% de los hombres y 57% de las mujeres). Significativo resulta también que las mujeres fantaseen mucho más con la felicidad que supone ser inteligente (35%) que los hombres (29%). Sin duda, porque ellas se consideran menos dotadas que ellos.
En definitiva, todos los trabajos señalan lo mismo: mientras que para los hombres tener poder e influencia, tener dinero, es muy importante, para las mujeres esa dimensión es muy inferior. "La mayoría de las mujeres piensa en sus salarios en relación con lo que necesitan, en lugar de pensar lo que vale ese trabajo en relación a su calidad o esfuerzo invertido", advierte Mujeres directivas.
La realidad es que existe una notable diferencia entre la propensión a pedir de unas y de otros y que eso tiene consecuencias en los salarios. "Las mujeres no piden, piden menos y consiguen menos". Para colmo, "los directivos de las empresas suelen respetar más a los candidatos que presionan para que se les pague más, así que al no pedir aumento de sueldo, las mujeres no sólo sacrifican ingresos adicionales sino que pierden también el respeto y la consideración de sus jefes".
El estudio recoge un caso analizado en una universidad norteamericana: profesores del mismo estatus académico, hombre y mujer, recibieron una oferta de trabajo. "Poco después de ser contratados, el gerente se percató de que el sueldo del hombre era mayor que el de la mujer. Al investigar supo que a ambos se les ofreció el mismo sueldo inicial, pero que el hombre negoció para cobrar más y la mujer aceptó lo que se le había ofrecido". Por supuesto, el gerente no hizo nada para remediar esa situación.
Una consecuencia de esa falta de costumbre de pedir es que las mujeres tampoco tienen muchas habilidades para negociar y eso es un problema real para acceder a altos cargos de dirección. Como lo es también el poco hábito de frecuentar espacios sociales donde se consolidan redes y se cierran tratos. Los investigadores observan que las mujeres no tienen el hábito de recomendar profesionalmente a otras mujeres y que poseen pocos espacios para la creación de redes, recomendaciones y derivaciones profesionales. "Cuando sucede", explica Alicia Kaufmann, "este hecho es fuertemente criticado por los hombres".
Por supuesto, los principales problemas para la promoción de las mujeres a altos cargos de dirección siguen siendo su sentimiento de culpa por no cumplir todas las expectativas, las demandas sociales, siempre muy elevadas respecto a las de los hombres, y las cuestiones relacionadas con la maternidad. Afortunadamente ya existen mujeres directivas dispuestas a enfrentarse con esos problemas. El estudio analiza el testimonio de una entrevistada que relata lo siguiente: "Estaba en un proceso de selección con unos clientes. Fue precisamente ella (la responsable de una empresa) la que preguntó: 'Si los niños se ponen enfermos, ¿qué piensas hacer'. Yo le dije: yo a ti ahora mismo te estampaba contra la pared".
solg@elpais.es
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David
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4:43 p. m.
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The Avalanches
Este grupo sólo sacó un disco, pero fue una de las cimas del sampler. Durante seis meses se dedicaron a grabar sonidos de discos antiguos para ensamblarlos posteriormente.
Críticas: allmusic pitchforkmedia
De ahí salieron maravillas como estas:
Since I left you.
Frontier Psychiatrist
Y un bootleg con Gnarls Barkley
Queda pendiente la crítica (negativa) a la Ampliación del Museo del Prado.
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David
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10:03 a. m.
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miércoles, noviembre 14, 2007
All you need is hate
El jueves, cuando iba hacia Madrid decidí escuchar de nuevo el disco Hate de The Delgados.
Para mí es un disco otoñal, fue en esa época cuando lo compré, en la desaparecida Discos Del Sur, y la luz especial que tiene esta estación creo que es el acompañamiento perfecto para su música.
El argumento central del disco es que el odio es el que realmente mueve el mundo, que se consigue un mayor beneficio de meter cizaña que de intentar comportarte de la manera correcta.
Que es difícil encontrar a alguien que te agradezca una buena acción. Hace unos años, en una estación de metro intenté ayudar a una mujer a llevar las maletas, y en lugar de agradecérmelo salió corriendo hacia el vagón y me dejó arrastrándole la maleta más pesada y exigiéndome mayor velocidad.
Que cuando alguien va a tramitar una licencia siempre dice que no quiere nada ilegal, pero que si el otro lo quiere, él quiere el mismo trato. Ya, pero es que no está permitido, sería una infracción. No, porque el otro lo ha conseguido, yo quiero lo mismo.
El embudo siempre con lo ancho hacia nosotros.
Está gente se quejará esta tarde de cómo puede haber funcionarios corruptos en el Ayuntamiento de Madrid, pero si ellos pudieran pagar lo harían, es más, exigen que se haga sin pagar nada. Hablarán con sus amigos de la vergüenza que supone para España tanto funcionario golfo. Ellos intentan lo mismo, pero si se lo recuerdas miran hacia otro lado.
Esta entrada empezó hablando del odio y se ha ido hacia otro lado.
Recomiendo vivamente el disco de The Delgados, una maravilla para el otoño.
También recomiendo pasear por El Retiro en estas fechas y visitar la Ampliación del Museo del Prado para criticarla.... El odio está en tu (su)interior...
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David
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5:50 p. m.
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jueves, noviembre 01, 2007
Think I´m in Love
Think I’m In Love
Sun so bright that I’m nearly blind
Cool cos I’m wired and I’m out of my mind
Warms the dope running down my spine
But I don’t care ’bout you and I’ve got nothing to do
Free as the warmth in the air that I breathe
Even freer than dmt
Feel the warmth of the sun in me
But I don’t care ’bout you and I’ve got nothing to do
Love in the middle of the afternoon
Just me, my spike in my arm and my spoon
Feel the warmth of the sun in the room
But I don’t care ’bout you
And I’ve got nothin’
I think I’m in love
Probably just hungry
I think I’m your friend
Probably just lonely
I think you got me in a spin now
Probably just turning
I think I’m a fool for you babe
Probably just yearning
I think I can rock and rool
Probably just twisting
I think I wanna tell the world
Probably ain’t listening
Come on
I think I can fly
Probably just falling
I think I’m the life and soul
Probably just snorting
I think I can hit the mark
Probably just aiming
I think my name is on your lips
Probably complaining
I think I have caught it bad
Probably contagious
I think I’m a winner baby
Probably las vegas
Come on
I think I’m alive
Probably just breathing
I think you stole my heart now baby
Probably just thieving
I think I’m on fire
Probably just smoking
I think that you’re my dream girl
Probably just dreaming
I think I’m the best babe
Probably like all the rest
I think that I could be your man
Probably just think you can
Come on
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David
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8:17 p. m.
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miércoles, octubre 10, 2007
Alberto Campo Baeza
Alberto Campo Baeza es uno de los arquitectos que más admiro, por su arquitectura, por cómo encara la profesión y la docencia.
Fue mi profesor de proyectos antes de darme clase y creo que lo seguirá siendo cada vez que vea alguna de sus obras. También fue mi tutor de Fin de Carrera, lo que le agradeceré siempre.
Aquí dejo un artículo suyo que he encontrado de casualidad.
Acerca de la vivienda en España hoy o de cómo los pobres no heredarán la tierra
Por Alberto Campo Baeza* - 06/06/2007 - elconfidencial.com
Hay mucha gente en España que para vivir debe morir. Que para acceder a una vivienda digna debe dejarse toda su vida en ello. Un tanto por ciento muy elevado de gente está endeudada hasta las cejas para poder pagarse su vivienda. El precio de las casas hoy día es desorbitado.
Muchos jóvenes se quedan a vivir hasta muy tarde en casa de sus padres porque, ni empeñándose, les es posible acceder a una vivienda digna. No es fácil soportar las hipotecas necesarias para poder pagar ese desmedido precio. Un tanto por ciento muy elevado de gente a la que ni conozco ni sé dónde están, pero existen, se está forrando económicamente a base de engañar, timar y estafar a los anteriores. Entre los que se enriquecen de esa manera hay muchos promotores y arquitectos que navegan en el proceloso mar inmobiliario.
Y, finalmente, un tanto por ciento menos elevado de gente a la que sí se conoce y sí se sabe dónde trabajan, está permitiendo, protagonizando y promoviendo tamaño desatino. Y salen en los periódicos. Y deben estar enriqueciéndose ellos o sus mujeres (lo suelen poner a nombre de ellas que, claro, no salen en los periódicos), porque si no, no tiene explicación esta situación absurda. Entre éstos se encuentran muchos políticos de uno y otro bando, y también muchos arquitectos y conseguidores varios. Como decía un buen amigo mío, todos ellos con un gran espíritu de recogimiento.
Pues si no, ¿cómo se explica que la construcción en 2005 cueste unos 600 euros por metro cuadrado y luego en el mercado (no sólo de Madrid) se venda 10 veces más, a 6.000 euros por metro cuadrado? Que se haga esto con cualquier otro producto puede parecer bien a algunos (el mercado del libre comercio le llaman). Pero no debería parecer bien a nadie el que esto ocurra y se permita con el bien de primera necesidad por excelencia que es la vivienda.
Se nos dirá entonces que no es así. Que la vivienda social que ellos promueven, los políticos de ambos bandos, sólo cuesta la mitad, 3.000 euros por metro cuadrado. Pues a mí me sigue pareciendo inmoral. ¡Cinco veces más que el precio de coste! Es como matar, no se mata menos si se mata la mitad. No se roba menos si se roba la mitad. Y es que a algunos nos enseñaron a no matar y a no robar, sin más.
¿Y dónde esta el quid de esta cuestión tan peliaguda? ¿en el coste de la construcción? No. Cualquier constructor honrado, que los hay, haciendo bien las cosas, con buenos materiales y en los plazos precisos y con una buena calidad, puede construir una vivienda hoy, en el año 2005, a 600 euros por metro cuadrado. Y ganándolo bien.
¿Será entonces cuestión del suelo? Pues sí. Es el dichoso suelo. La tierra, “la buena tierra” de aquella preciosa novela de Pearl S. Buck, se ha convertido en el quid de la cuestión. Un suelo que no vale 'nada' un día, al día siguiente, por mor de una 'declaración de suelo urbano', puede valer mil veces más. Claro que lo suele comprar por 'nada' el mismo que luego lo declara 'urbano'. Con personas interpuestas ¡claro!, con testaferros. ¿No les parece a ustedes muy significativo que ninguno de los partidos políticos, ni cuando llegan ni cuando se marchan, ni cuando vuelven a llegar ni cuando vuelven a marcharse, digan nada del tema... del tema que más nos preocupa a todos y a cada uno de los que somos ciudadanos de a pie? Curioso. Aquello de que “los pobres heredarán la tierra" debe ser mentira. Los pobres heredarán otra cosa. Pero no la tierra. Pero no el suelo. Y mucho menos si es suelo 'urbanizable'.
Socializar el suelo o morir. Así es porque creo que, a estas alturas, es la única posible solución para acabar de raíz con este cáncer de la sociedad en la que vivimos. ¡Ya empezamos! Dirán algunos. Pues eso, ¡a ver si empezamos! Porque una Ley del Suelo muy antigua (del 56), que parece que sigue vigente, preveía un alto porcentaje de reserva del suelo urbano para vivienda social. Vivienda social, ¿les suena? O no se ha cumplido o se la han saltado a la torera.
Yo les podría decir que la última vivienda que ahora tengo entre manos, a punto de terminarse, se levanta sobre un rectángulo de 18 por 30 metros, con dos jardines y una amplia piscina, con un cuarto de estar de 80 metros cuadrados y un techo de ocho metros de altura, y con cuatro dormitorios y tres baños, y que va a costar menos de 250.000 euros. A lo mejor no se lo creen. Pues es verdad. ¿El secreto? El suelo, que es eso que ahora llaman gratis total. A lo mejor a esto se le puede llamar 'vivienda social' con toda propiedad.
Claro que la última vivienda que construí, mayor que la anterior, costó también 300.000 euros hace sólo dos años. Tiene más de 450 metros cuadrados y ha sido publicada en medio mundo. Por hermosa que no por barata. Y la anterior a ésta sólo costó 120.000 euros y anda ya por varias portadas de libros de Arquitectura. El secreto, una vez más, era el suelo, que en ambos casos era asequible.
Han llegado las cosas a tal extremo que la única solución es cortar por lo sano, como con el cáncer. Socializar el suelo, liberalizarlo, nacionalizarlo si fuere preciso, que lo es. Ni yo, ni ningún arquitecto que quiera dar lo mejor de sí a la sociedad puede acabar haciendo sólo casas para ricos. Una vez que intenté hacer viviendas sociales me echaron porque me negué a la corrupción que me proponía el correspondiente organismo oficial que, por cierto, todavía sigue vivo y coleando. Muy vivo y muy coleando.
Sonaba hace años una pegadiza canción de un estupendo grupo canario, los Sabandeños, que tras enumerar diversos signos de poder económico preguntándose “¿de quién es este…?”, volvía siempre al estribillo que repetía: “Es de los intermediarios en el negocio frutero”. Pues eso, el tema de la vivienda hoy día ha acabado como lo de la fruta canaria. En manos de los intermediarios. Con la diferencia de que la fruta es prescindible y la vivienda no.
* Alberto Campo Baeza es arquitecto.
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David
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5:00 p. m.
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domingo, octubre 07, 2007
Neon Bible
Arcade Fire - Neon Bible.
Si sigues el enlace podrás ver el último vídeo de Arcade Fire.
Como dicen en Donosti, merece la pena...
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David
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5:06 p. m.
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viernes, octubre 05, 2007
Bourne en Madrid
Cuando leo un libro o veo una película que transcurre en Madrid, me gusta situarme, conocer dónde está en cada momento el personaje o por donde discurre la trama.
Por eso me hizo ilusión reconocer la cafetería donde Bourne se toma un descanso a la salida de Madrid...
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David
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1:05 p. m.
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domingo, septiembre 30, 2007
Javier Marías en Babelia (2)
CRÍTICA: VIDA Y OBRA EN UN DICCIONARIO
El espía egoísta y charlatán
JOSÉ-CARLOS MAINER 29/09/2007
En la novela que cierra su trilogía, Javier Marías reflexiona sobre el egoísmo, la verdad y la culpa, y recupera personajes de títulos suyos como Todas las almas y Corazón tan blanco.
No sé si el empeño que acaba de concluir Javier Marías -la trilogía Tu rostro mañana, que integran las novelas Fiebre y lanza (2002), Baile y sueño (2004) y ésta de ahora, Veneno y sombra y adiós- responde a lo que, en término poco preciso pero expresivo, se ha dado en llamar autoficción. Con este modismo se designa aquel artefacto literario que borra adrede las lindes entre la autonomía de la imaginación y la experiencia personal del narrador, y que transita por la frontera misma entre lo fictivo y lo histórico: un género que, a fin de cuentas, parece responder a la indeterminación con la que esas polaridades se nos ofrecen constantemente en nuestra vida real. Si es así, y si tal ha de ser la tendencia de la novela del siglo XXI, Marías ha logrado, a la fecha, la construcción más sostenida, compleja e importante que tal voluntad (de estilo y de género) ha producido en las nuevas letras españolas.
Lo cierto es que, de entrada,
tiene todas las marcas de la nueva modalidad narrativa, empezando su larga gestación en el corpus escrito del autor. En Todas las almas nació su protagonista y allí se esbozó el dilema moral del memorialista autofictivo: parece que sus amigos existieron "para que yo pueda hablar de ellos", aunque sabe que "el que cuenta lo que vio y le ocurrió no es aquel que lo vio, ni al que le ocurrió, ni tampoco es su prolongación". Pese a lo cual, la dimensión digamos autobiográfica de aquel relato engendró unos años después la novela complementaria Negra espalda del tiempo ("no soy el primero ni seré el último escritor cuya vida se enriquece o condena por causa de lo que imaginó o escribió", leemos allí: podría ser otro lema para toda escritura de autoficción). Pero la idea de que su protagonista fuera intérprete de lenguas es algo que ya sucedía con los héroes de Corazón tan blanco, relato tan relacionado con éste (aunque aquí ellos sean una suerte de espías devaluados, más o menos al servicio del MI6 británico), y de aquella novela también surgió la repugnante estirpe Custardoy que conoceremos mejor aquí. No nos extrañe la prolijidad de esa trama de parentescos y reescrituras. La autoficción tiene mucho de reflexión moral a lo largo, porque también convergen en ella los territorios paredaños del ensayo y el relato. Y, en el fondo, Marías es uno de esos escritores que trabaja a la sombra de la filosofía práctica: de la epistemología y de la ética. Le obsesiona la naturaleza de la verdad y cree que el punto de partida de la existencia es el egoísmo ("uno no lo desea -comienza esta novela-, pero prefiere siempre que muera el que está a su lado"), aunque el compromiso es inevitable ("ojalá nunca nadie nos pidiera nada", empezaba Baile y sueño) y, a la larga, sabe que vivir consiste solamente en elegir, que elegir es hacer daño y que hacer daño implica, al cabo, culparse ("no debería uno contar nada, ni dar datos", decía el initium de Fiebre y lanza, para desmentirse enseguida).
Las novelas de Marías irritan
a muchos: hay poca trama (prefiere escenas estáticas y tensas), y la manufactura en una prosa divagatoria, algo caprichosa, sin prisa, de esas que las solapas editoriales llaman "envolvente". Sus enemigos, cuando tienen alma de dómine, la acusan de basarse en el anacoluto permanente, pero sus lectores pensamos que es un mecanismo imprescindible y perfectamente ajustado a lo que se pretende. Su lenguaje se presenta como una suerte de afirmación tentativa que se apoya continuamente sobre la duda sistemática: aquí se divaga sobre la propiedad de una expresión común, allá sobre la cercanía o lejanía de dos sinónimos, más acá sobre la equivalencia posible entre una expresión inglesa y otra castellana. De otro lado, las series enumerativas proliferan, las afirmaciones teóricas se autodiscuten y en las descripciones, las sugerencias aventuradas, los parecidos o las rectificaciones se adhieren inextricablemente al hilo narrativo. ¿Hilo? El hilo evoca continuidad y el orden de Marías prefiere la asociación y la dialéctica, la proliferación y la exhaustividad. Y quizá por todo eso es un humorista, como lo era su referente prosístico más directo, Juan Benet. En buena medida, el centro de gravedad de Baile y sueño era la estúpida danza del diplomático De la Garza, y sus consecuencias, unas jocosas y otras terribles; ahora, en una nueva aparición, el odioso Rafita de la Garza canta raps de su invención a un displicente Francisco Rico (un cameo habitual en la narrativa del autor). Pero puede que el mejor humor de Marías no se halle aquí sino cuando describe su relación erótica con la joven Pérez Nuix y cuando se encarniza en el afrentoso recuerdo de nueva Catedral madrileña y su imaginería piadosa, con las pinturas de Kiko Argüello ("nada decente se puede esperar de tal nombre"). Con todo, yo prefiero las escenas más dramáticas de esta novela, que son de rara y trabajada perfección: el regreso de Jacobo-Jaime-Jacques Deza a su hogar madrileño y su relación con Luisa, su mujer; el tenso capítulo en que visita a su rival Custardoy y obtiene su venganza; las dos conmovedoras entrevistas del protagonista y su padre, Juan Deza (donde se completa de añadidura aquella siniestra historia de delación, desvelada en el primer libro y ahora completada con el nombre de otro felón, el seudoescritor al que llama Darío Flórez, no menos verídico que los ya sabidos Del Real y Santa Olalla: sólo se ha suprimido el primer apellido de todos).
Entrar en las novelas de Javier Marías supone hacerlo en un territorio previsible y reconocible para su lector asiduo. Imagino que cuenta con esto y que, por su parte, sus fieles saben que todas empezarán con un arranque estimulante y sintético a la vez (arriba hemos recordado algunos) y que incluirán algunas fotos (como hacían los relatos autofictivos de W. G. Sebald y hace poco, los últimos de Guelbenzu y Martínez de Pisón, Esta pared de hielo y Enterrar a los muertos), que son objeto de écfrasis demoradas y sutiles por parte del narrador: memorables son, en nuestro caso, las referencias a la foto de Jane Mansfield y Sofia Loren o la reflexión sobre un retrato del Parmigianino. Tampoco faltarán las divagaciones subsidiarias (acerca de los apellidos extranjeros en la historia del Reino Unido o a propósito de los carteles de la Guerra Civil española), ni se dejará de confirmar la intromisión de las evidencias audiovisuales en nuestras vidas, tan obsesiva siempre en el autor: la más importante, en nuestro caso, es la sesión de filmaciones de violencia que Bertie Tupra exhibe ante Deza (y éste narra con una técnica elíptica muy cercana a la inolvidable descripción del aleph en el cuento de Borges), pero tampoco es nada desdeñable el modo en que una visión fugaz de Babe, el cerdito valiente en el televisor pauta una tensa escena en casa de Luisa.
Valía la pena esperar un lustro para completar la lectura que iniciamos en el año 2002. Con este "Adiós", el rostro huidizo de Jacobo Deza ha quedado retratado definitivamente en nuestra memoria. Y lo cierto es que se nos parece mucho.
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David
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